Cultura

Manzanares y Sánchez se llevan una oreja en Palencia

José María Manzanares y Manolo Sánchez cortaron ayer una oreja cada uno, y José Tomás emborronó con la espada una correcta actuación en su segundo toro en la plaza de toros de Palencia, en la que se colgó el cartel de 'no hay billetes'.

el 16 sep 2009 / 08:04 h.

José María Manzanares y Manolo Sánchez cortaron ayer una oreja cada uno, y José Tomás emborronó con la espada una correcta actuación en su segundo toro en la plaza de toros de Palencia, en la que se colgó el cartel de 'no hay billetes'. Fue una tarde a medio gas en la que ni los terciados toros de Cuvillo cumplieron, salvo el lote de Manolo Sánchez, ni los tres toreros terminaron de apostar de verdad.

Manzanares cortó la primera oreja del tercero, un ejemplar noble al que le faltó mayor raza y que no se dejó torear con el capote. La faena de Manzanares, según apunta el portal especializado www.burladero.com, fue a más, ya que tras unas primeras series de buen corte pero demasiado cortas, se fue encajando mucho más a mitad de trasteo, logrando dos series muy estéticas, de mano más baja y de más profundidad. Dejó un espadazo y paseó la primera oreja de la tarde. Con el sexto, muy deslucido, lo intentó pero sin creérselo.

José Tomás tuvo que abreviar con el primer ejemplar de Cuvillo terciado, muy flojo y descastado. El de Galapagar inició la faena por abajo, llevándolo muy largo, y dejó una serie buena por el derecho a media altura. Sin embargo, en la segunda tanda, el toro se dio una fuerte voltereta de la que acabó totalmente mermado. José Tomás lo intentó al natural y de nuevo por el derecho, sin muchas opciones. Decidió abreviar.

El madrileño anduvo más correcto con el quinto, al que toreó con suavidad y temple a la verónica a pies juntos, ganando terreno hasta los medios. Gustó también un ceñido quite por gaoneras, en un palmo de terreno y sin rectificar. Hubo dos series buenas por el derecho y otra más al natural. Las manoletinas finales, dejándose llegar al toro de largo, fueron espectaculares. Pero lo que podría haber sido una oreja se quedó en una ovación tras varios pinchazos.

Mucho mejor resultó el toro que abrió plaza, noble y de buen aire en su embestida. Manolo Sánchez dejó destellos y cosas buenas, sobre todo en varios muletazos de mucha despaciosidad. Sin embargo, la gente nunca entró en la faena.

Pero el toro de la corrida se lidió en cuarto lugar, un gran animal con clase, movilidad, temple y fijeza al que Sánchez toreó con gusto a la veróncia. Su trasteo fue de menos a más, aunque sin terminar de apostar nunca por el toro ni de estructurar su faena. Lo mejor fueron varios naturales sueltos, ya que nunca consiguió cuajar al toro. A pesar de ello, cortó una oreja.

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