Cultura

Mapa de los sonidos de Sevilla

La ciudad celebró el Día Europeo de la Música con citas por todas partes.

el 21 jun 2010 / 20:12 h.

A su favor, la climatología benévola y un programa para todos los gustos. En contra, la desidia de cierto sector del público y las pasiones mundialistas, especialmente el crucial partido que la selección española jugaba ayer. Entre esos factores se desarrolló ayer en Sevilla el Día Europeo de la Música, una intensa jornada en la que más de veinte escenarios repartidos por toda la ciudad llevaron los más variados sonidos a un público -10.000 personas según cifras oficiales provisionales- muchas veces desprevenido.

"Precioso, pero ¿esto de qué es?", preguntaba Antonio, un jubilado habitual de las mañanas de la Plaza Nueva, que ayer se topó con un inesperado quinteto de trompas a las puertas del Ayuntamiento. "Estamos más acostumbrados a ver las manifestaciones, los sindicatos", se encogía de hombros. Similar perplejidad mostraba un conductor de coche de caballos ante el concierto de campanas que se ofreció a mediodía desde la Giralda. "La gente en general no se ha dado ni cuenta, van a lo suyo, al turismo", cabeceaba.

A pocos metros de allí, en la Casa de la Provincia, se vivía en cambio una intensa clase magistral, a cargo del pianista Jesús Lavilla, en la que una treintena de asistentes -tanto jazzeros como rockeros, flamencos y hasta un director de bandas de Semana Santa- departían sobre notas, compases y semitonos en su entusiasta jerga.

A la misma hora, un público de edad media algo superior salía de la sala de ensayo de la Ross, en el Teatro de la Maestranza, tras aplaudir el concierto de la pianista Tatiana Postnikova, y eran reemplazados por otro grupo de espectadores igual de nutrido para oír a un dúo de la Fundación Barenboim: no hay duda de que la apuesta de la ciudad por la música clásica, especialmente desde el Maestranza, ha acabado creando afición.

Si la mañana se inclinaba hacia la música clásica, la tarde tuvo sin duda acento rockero, aunque también hubo espacio para el flamenco, el jazz o la música de cámara. Peleando contra la fiebre del balompié, que barrió las calles desde las 20.30 a las 22.30, la Alameda fue reuniendo lentamente a una notable masa de melómanos en torno a distintos focos, desde un tributo a las leyendas del rock andaluz al disco Sevilla Calling, que fue desgranado por sus intérpretes. "En Sevilla hay hambre de música en directo", comentaba un veterano empresario hostelero de la zona. "El mensaje que debe llegar a los gobernantes es que un día no basta: aquí hay arte para celebrar 365 días europeos de la música al año".

Por otro lado, la convocatoria Aquí toco yo, abierta a cualquier grupo o solista que quisiera tocar en cuatro puntos de la ciudad, obtuvo la respuesta de una veintena de propuestas entusiastas, que no desaprovecharon su oportunidad.

Con desigual pero óptima asistencia de público, la Plaza Nueva, la del Salvador y el Patio de la Diputación fueron otros puntos calientes del programa, con propuestas que demostraron su poder de convocatoria como Howe Gelb y Raimundo Amador, Maga, Los Escarabajos o Dan Kaplan. Y entre ritmos enérgicos y sonidos sugestivos, se oyó la pregunta del despistado: ¿Cómo ha quedado España?

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