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Marcelino no evita la 'hemorragia' defensiva

El Sevilla encaja en su feudo los mismos goles que el curso anterior. Solo en 2008, con Jiménez, los números eran peores. Eso sí, sigue siendo de los que más remata como local.  

el 24 nov 2011 / 20:53 h.

Marcelino, lamentándose en la banda.

Una de las principales razones del fichaje de Marcelino García Toral fue su disciplina y rigor táctico. El Sevilla había protagonizado una serie de decepciones que habían originado la necesidad de firmar un nuevo ciclo. Y el propósito del técnico asturiano era contener la hemorragia defensiva que había afectado al plantel de Nervión en su feudo.  

Con un tercio de la Liga cumplido y unos números discretos, el de Careñes suspende en su propuesta de local. El cuadro del Sánchez Pizjuán encaja un número de goles similar al del anterior ejercicio a estas alturas, peor que el que originó el cese de Jiménez en la 2009-10 y a años luz del balance de Caparrós y Juande. Solo mejora al del propio Jiménez en 2008.

Hasta la fecha, el Sevilla ya ha disputado 7 encuentros en el coliseo de Eduardo Dato, saldados de forma alarmante con 8 goles en contra -1,14 de promedio-. En el anterior curso, a las órdenes del marchenero Antonio Álvarez y el jiennense Gregorio Manzano, los nervionenses ya habían encajado 7 goles, aunque entonces había sido en 6 choques -1,16 de media-. Pero hay una diferencia significativa. El plantel actual recibe más remates que su predecesor. 11,71 remates en contra recibe por partido el conjunto de Marcelino. En la etapa de Manzano, el arco nervionense recibía 11,32 disparos de media en cada jornada.

En el capítulo de goles encajados, el Sevilla más firme de la década es el que dirigía Juande Ramos en la 2005-06. Aquel ejercicio, el plantel blanquirrojo, que finalizó el torneo en la quinta plaza, había recibido solo 1 gol en su casa con 6 encuentros celebrados. Los nervionenses vencieron a Racing (1-0), Alavés (2-0) y Real Betis (1-0) e igualaron ante Cádiz (0-0), Espanyol (1-1) y Atlético (0-0). En total, los pupilos del manchego sumaron 3 triunfos y 3 empates, consiguiendo 12 puntos, 5 goles a favor y 1 en contra. La debilidad a domicilio, empero, les relegó a la séptima plaza.

Con todo, el peor registro de la década fue rubricado en la 08-09 a las órdenes del arahalense Manolo Jiménez. Aquel año, los sevillistas firmaron un pésimo inicio de Liga en el Sánchez Pizjuán, en el que encajaron un total de 8 dianas en 6 partidos -1,33 de media-.

Aquella tendencia, sin embargo, se invirtió en cierta forma gracias a las modificaciones introducidas por el preparador andaluz en su sistema. El Sevilla corrigió la hemorragia y se despidió de la competición con 20 goles encajados. Recibió 12 en 13 partidos.

Pero ni aquel Sevilla, cuyo final le permitió ser tercero en la clasificación, recibía más remates en contra que el actual. Los datos de tantos encajados no respondían a un excesivo número de disparos en contra. Aquel conjunto recibía 11,37 tiros por jornada, menos de los 11,71 del ejercicio actual.

Remates a favor

Curiosamente, los dos equipos que peores números han firmado en la década hasta el momento en el plano defensivo son los más ambiciosos en el ofensivo.

Y, anecdóticamente, las dos estadísticas más brillantes en el capítulo de remates realizados en el Sánchez Pizjuán han sido firmadas por preparadores que se distinguen por su vocación defensiva, Manolo Jiménez y Marcelino García Toral. Desde la campaña 2001-02, y con la excepción de la 2000-01, en la que el Sevilla militó en Segunda, los dos conjuntos que más han rematado son el de la 2007-08 y el actual.

A estas alturas, y ya con 7 compromisos cumplidos en Nervión, el Sevilla de Marcelino ha logrado 17,14 remates por partido. Es, con 120 tiros en total, la tercera mejor cifra de Primera. Solo inquietan aún más al meta rival el Barça de Guardiola, segundo con 19,86 por partido, y el Atlético, con 20,29.

Pero es que el Sevilla de Juande y Jiménez disparaba aún más a estas alturas en la 07-08. En la jornada 12, con 6 partidos jugados en casa, el cuadro sevillista promediaba 17,84 remates por duelo. Al final del torneo, y con Jiménez, el balance fue de 18,58 remates en cada partido, la mejor cifra de la competición. El Real Madrid, primero, se clavó en 18,22.

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