Cultura

Maria de Medeiros: "España y Portugal podrían vivir unidas"

La actriz y directora, conocida por su trabajo en películas como ‘Pulp Fiction’ o ‘Babel’, mostrará esta noche en Sevilla otra de sus facetas, la de cantante, presentando su segundo disco, ‘Penínsulas & Continentes’, donde interpreta temas de Nino Rota, José Afonso, Lenine o El Último de la Fila.

el 19 oct 2010 / 20:24 h.

"Espero que disfruten y se dejen llevar por el viaje". Con estas palabras invita la actriz Maria de Medeiros (Lisboa, 1965) a disfrutar de Penínsulas & Continentes, su segunda incursión como cantante, que vio la luz en el sello Universal y esta noche (21.00 horas) presentará en el Lope de Vega.

-Después de grabar dos discos propios y participar en varios colectivos, ¿le preocupa que la sigan viendo como una actriz que canta?

-No sólo no me preocupa, sino que me reivindico como tal. Mi técnica y mi formación son realmente de actriz. Luego hay actrices que cantan que me parecen fascinantes, quizá la que más Marilyn Monroe, pero también Liza Minelli, Ute Lemper -que ahora es incluso más cantante que actriz- y entre los chicos, Frank Sinatra, Fred Astaire... En el fondo estoy en una tradición muy antigua de actores que aman la música y que cantan y bailan, en la medida de lo posible.

-¿Baila también en sus espectáculos?

-En este repertorio no mucho, pero creo que hoy en día, tras la revolución de Pina Bausch, ha caído la frontera entre el teatro y la coreografía. No se puede estar sobre un escenario sin la consciencia de que todo el pueblo está expresando algo.

-Como demostrara antes en sus películas, en sus canciones es capaz de manejarse en varias lenguas. ¿De qué modo cambia usted cuando se expresa en una u otra?

-Es una cuestión muy interesante, y quizá lo siento más como actriz que como cantante. Los cantantes líricos, por ejemplo, están todos acostumbrados a cantar en lenguas que no son la suya. Es como más natural, porque cada lengua tiene su melodía, su musicalidad. En la actuación, he observado que cada lengua te pide una actitud un poco distinta hacia la vida. Es curioso, porque la francesa -una lengua que amo y frecuento, de hecho hice toda mi escolaridad en francés- te impone una distancia hacia las cosas, casi diría cartesiana. El español, por ejemplo, me encanta como portuguesa: a nosotros nos gusta dar muchas vueltas, pero vuestro idioma es muy directo, coge el toro por los cuernos, y eso para mí es muy saludable. Y el italiano ya es pura música, te da un lado primaveral del mundo. Hablar en italiano es cantar el mundo, estar en plena dolce vita.

-También se atreve con el catalán, y hasta con el valenciano.

-Mis hijas son catalanas, su papá es catalán, y es una lengua que tengo muy próxima. Y no podía hablar de la península y de navegación, sin reflejar la diversidad de sus idiomas. Te mueves unos cuantos kilómetros y se habla otro idioma. Eso es muy bonito. Para mí era evidente que tenían que estar el catalán y el valenciano, y además a través de dos autores como Salvat-Papasseit y Ausias March...

-Tengo entendido que desde muy niña se acostumbró a viajar con su familia, y a saltar las barreras lingüísticas.

-Sí, fue un capital del cual estoy muy agradecida a mis padres. Me enseñaron el gusto por lo que es distinto, por el otro. Creo que las peores tragedias de nuestra historia vienen del odio hacia el otro, hacia la diversidad, y ellos me llevaron justo a lo contrario, a que el otro me parezca superfascinante y estimule mi curiosidad.

-Y después de este verano, cuando parecía que Grecia se hundía e iba a arrastrar a la Península Ibérica tras de sí, ¿cuál es el momento actual de Portugal?

-Verás, en el tiempo en que hice Capitanes de abril, hace diez años, fue un momento muy bueno, cuando se celebró también la expo de Lisboa. Los portugueses empezaron a creer en sus artistas en su producción cultural, y eso está muy muy en crisis ahora. Han vuelto actitudes que son una aberración, que hacen pensar mucho en el oscurantismo de Salazar: la idea de que los artistas son todos unos parásitos, que son ridículos y no sirven para nada. Es tremendo.

-Algo de eso hay también aquí, sobre todo hacia la gente del cine y la música que hizo campaña por Zapatero.

-Pues ya llorarán todos más tarde. A veces es difícil entender la suerte que se tiene cuando se vive en una verdadera democracia. Los problemas hay que contextualizarlos para comprobar que no siempre son las cosas tan fatales como parecen.

-¿Y cree que el sueño panibérico que defendía Saramago, la unión de España y Portugal, podría tener sentido hoy día?

-Sí, no soy nada opuesta a que vivan unidas, y más justamente ahora, que es una evidencia la multiculturalidad de esta Península, cuando han ganado tanta fuerza las identidades regionales. ¿Por qué no organizarse en un proyecto común que nos haría más fuertes?

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