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Cultura

María Galiana: "Para el cine actual los mayores no somos gente divertida"

La semana pasada volvió ‘Cuéntame cómo pasó’, con nuevas tramas y el año 1983 como trasfondo. La actriz sevillana regresa a ella pero lamenta el poco caso que se le hace a los actores veteranos.

el 12 ene 2015 / 16:00 h.

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Cuéntame cómo pasó, el veterano serial de Televisión Española –de regreso la semana pasada con su 16ª temporada–, no se entendería, a estas alturas, sin la presencia de Herminia, el personaje al que da vida la actriz sevillana María Galiana (1935). Ella lo sabe y se siente halagada. Precisamente atiende la entrevista en medio de un viaje de rodaje. Habla con auténtica delectación de la serie pero no puede evitar poner sobre la mesa un lamento que atañe a los actores de su generación. Galiana—Leo una declaración suya: «Con Solas, pensé que había triunfado y no fue así». ¿No es excesivamente dura consigo misma? —No, para nada. Cuando en 1999 triunfé con Solas pensé que al fin mi carrera había despuntado, una carrera como actriz que yo comencé muy tarde, con 50 años. Recuerdo que sentí una euforia enorme. Luego aprendí que aquella gloria fue efímera. Porque tener éxito con una película no significa triunfar. En esta profesión lo esencial es que sigan contando contigo, pero si piensas que el éxito de una película va a traerte consigo un montón de proyectos, vas de cráneo. —Pero esa realidad, desde luego, es bastante común. —Sí, absolutamente. No estoy diciendo que sea más desgraciada que nadie. ¡Si no me puedo quejar! Mire, por poner un ejemplo cercano, ahí tenemos a María León, una actriz maravillosa, que triunfó con La voz dormida, también, como Solas, de Benito Zambrano. Recibió un Goya y todo. Quizás pensó entonces que había llegado su turno, que se le acumularían los papeles de protagonista. Y no, sigue luchando duro por hallar su lugar. —En 2012 la película Amor, del director Michael Haneke y protagonizada por los octogenarios Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva tuvo una enorme repercusión. ¿Por qué sin embargo tan pocos papeles para veteranos? —La vejez no está de moda en el siglo XXI. Cuando era jovencita siempre quise parecer mayor, con 16 años me fijaba en los galanes veteranos de Hollywood. Ser mayor era lo interesante. Hoy en día, por desgracia, para quienes gobiernan el cine los mayores no somos gente divertida, no gustan nuestras historias, a nadie les importamos. Lo que divierten son las redes sociales. —Aunque su trabajo en el cine ha sido intermitente, es fundamentalmente Cuéntame la serie que la ha mantenido siempre de actualidad. —Las series están siendo la tabla de salvación para muchísimos actores que estarían en paro de otra manera. En el cine, aunque parezca lo contrario, casi nadie tiene trabajo. Y el teatro está de capa caída. El IVA, encima, está asfixiando al sector. Las series nos han dado esperanza. Yo no puedo estar más que agradecida a Cuéntame. —A propósito de la serie, ¿qué pueden esperar sus fieles de los nuevos capítulos? —La principal novedad es que el barrio en el que viven los protagonistas va a tener mucha relevancia. Y se va a visibilizar muy bien cómo fueron cambiando, a primeros de los 80, los barrios de la periferia de las grandes ciudades, llenándose de colegios e institutos. También me atrevería a decir que son capítulos más cómicos que los anteriores; los guionistas han incidido mucho en esto, como el episodio en el que la familia irá al balneario de Archena. También hay guiños a películas españolas de la época que el público va a reconocer. —¿Cómo es la experiencia de llevar casi 15 años en la piel del mismo personaje? —Aunque piense que me aburro, no, no lo hago. ¡Qué va! Además me viene muy bien tener que memorizar los guiones. Y aunque, siendo la abuela, nunca protagonizaré aventuras, me lo paso muy bien estando ahí, viéndome rodeada por tramas tan diferentes. —¿En qué tipo de película le gustaría verse? —Pues yo estoy abierta a cualquier cosa. A ver si suena el teléfono. Bueno, la verdad, no tendría ningún interés en estar en una película gore, un género que me repele. Pero en una buena película de terror o en un thriller en condiciones me encantaría. Por ejemplo, me gusta Alberto Rodríguez. Lo que hace son palabras mayores. Merece muchísimo la pena. Por ejemplo, La Isla Mínima me parece una película magnífica. Magnífica de veras.

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