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María García

Acusaciones: encubrimiento y delito contra la integridad moral.

El Fiscal pedía: cinco años de cárcel, 220.000 euros de indemnización a la familia y 616.319,27 euros al Ministerio del Interior por la búsqueda.

La familia pedía: cinco años de cárcel y 100.000 euros de indemnización.

La defensa pedía: Absolución

Sentencia: Absuelto de todos los delitos.

 

Trabaja en un bar, de cara al público, sin que nadie la reconozca.

el 17 oct 2011 / 19:39 h.

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María García Mendaro es la única que ha logrado lo que los cinco imputados desearían en este momento: ser invisible. Tanto, que incluso trabaja de cara al público en un bar, en el que pasa totalmente desapercibida. Protegida por un nombre muy común y por haber sido la menos expuesta de todos los implicados en el caso de Marta del Castillo, la joven novia de Francisco Javier Delgado, con quien se lleva ocho años, es la única que no ha pisado la cárcel. En el momento del crimen tenía 32 años, estaba estudiando Psicología en la Universidad de Sevilla y, según mantuvo ante el juez cuando fue detenida, había decidido quedarse en casa de su novio estudiando porque al día siguiente tenía que presentarse a unas oposiciones de administrativo del Servicio Andaluz de Salud. Asegura que llegó a medianoche, estuvo en el salón hasta que se acostó y no vio ni oyó nada extraño: ni golpes, ni gritos, ni sangre, a pesar de que Marta fue supuestamente violada y asesinada mientras ella se encontraba allí y posteriormente se limpió el piso concienzudamente. El posicionamiento de su teléfono móvil confirma que de madrugada llamó desde el piso a su novio, según su testimonio para decirle que se iba a acostar.

María, un personaje totalmente ajeno al ambiente social del resto de imputados, procede de una familia acomodada: es hija de un cirujano y de una dirigente socialista que ocupa un cargo de responsabilidad en una empresa dependiente de la Diputación de Sevilla. La Policía considera que se vio inmersa en el crimen por casualidad, por encontrarse donde no debía en el momento más inoportuno; sin embargo, el haber mentido para ocultar la implicación de su novio supodría un delito de encubrimiento, que es de lo que se le acusa. Antes de verse implicada en el caso, gran parte del entorno de Francisco Javier ni siquiera conocía la existencia de su nueva novia: su exmujer se enteró cuando María fue detenida, dos meses después que el resto de los acusados, y el juez decidió enfrentar a las dos mujeres en un careo.

 

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