Cultura

María Tena: "El Pabellón de España en China es nuestra mejor tarjeta de visita"

Funcionaria de carrera, fue directora general del Libro del Ministerio de Cultura, pero se familiarizó con las exposiciones universales a partir de la de Sevilla. Hoy es la comisaria del Pabellón de España en la Expo de Shanghai, pero ignora qué hará después: "Cuando acabe la Expo, me convertiré en calabaza".

el 31 ago 2010 / 19:14 h.

-¿Qué recuerda de sus tiempos en Sogexpo en Sevilla?

-Lo más bonito fue seleccionar al personal. Estábamos trabajando para un proyecto de Estado, no para una empresa, no para un partido. La Expo puso a Andalucía de nuevo en el mapa de Europa. Andalucía no fue la misma después de la Expo del 92. Estoy muy orgullosa de haber puesto mi granito de arena en aquella etapa.

Para mí, la Expo de Sevilla fue una aventura personal. Me supuso salir de casa, con mis hijos, y montar una empresa de la nada que se convirtió en una empresa de mil personas, trabajando en funciones de azafatas y jefes de equipo en el World Trade Center. Demostramos que los funcionarios también somos capaces de montar una empresa.

También España comprendió que la Expo iba a transformarla. Al principio, sentimos un cierto rechazo de la ciudad. En cierta forma, a los extraños Sevilla siempre nos mira como calibrando si daremos la talla o no. Nuestro gran éxito fue contar con un pabellón como la propia ciudad. Las exposiciones que han tenido éxito fueron aquéllas en que la ciudad se convertía en otra expo. En Shanghai pasa igual.

-¿Cómo se justifica la notable presencia en esta Expo de Shanghai de una España castigada por la crisis?

-Cuando empezamos a ser conscientes del alcance de la crisis, la construcción del pabellón ya estaba en marcha. Ahora estamos gestionándolo con mucha transparencia y austeridad. Y sin gastar ni un euro más del proyectado, gracias a la ayuda de las comunidades autónomas, de las ciudades y las empresas.

En España la gente lo está pasando mal y el sentido de todo esto es crear más riqueza para España, buscar nuevos mercados. En momentos de crisis, hay que lanzarse al exterior. Hay que descubrir España a los chinos, pero, ¿hay que descubrirle China a los españoles?

A los españoles habrá que explicarles ahora que los chinos no son los de los cuentos, ni los que hacen el flan Mandarín, sino gente muy preparada, inteligente y con ganas de hacerlo mejor. Lo de ganar el Mundial de Fútbol supuso un movimiento de simpatía masivo a favor de España. Te felicitaban, te daban abrazos en cuando te identificaban como español. Los chinos son tradicionales y les encantan los ritos, y les gusta esa parte de España. Pero también es un país muy moderno.

-¿Qué rentabilidad podremos sacar de ese pabellón?

-Las inversiones culturales siempre son rentables, pero necesitamos hacer negocio y para ello necesitamos un email, una tarjeta de visita. El pabellón es la tarjeta de visita de España. Varias empresas andaluzas están relacionadas con el pabellón, desde sus contenidos a los productos que se ofertan en la tienda. Lo que nos dicen los empresarios es que en algunos puntos del país es difícil entrar, en ciertas actividades como el ámbito de la edición, pero en el mercado del buen vivir, de las cosas exquisitas, se puede entrar.

Éste es un país enorme. Hay mucho de todo, incluidos muchos millonarios.

-Antes de asumir la dirección de este pabellón, a usted le tocó otra patata caliente, poner en marcha el Plan E bajo la tutela del Ministerio de Economía...

-Cuando Elena Salgado puso en marcha el Plan E me conocía bien. Y contábamos con un equipo de muy buenos juristas e informáticos. Hacía falta celeridad y transparencia. Se trataba de otra operación de Estado que había que gestionar rápidamente. Se engancharon todos los ayuntamientos de España.

Bueno, de 8.112, lo hicieron 8.106. Cuando se puso en práctica el Plan E, vimos que volvía a haber gente en las obras. Luego se cuestionará si fue o no una buena solución, pero en ese momento los datos del paro eran muy graves y aquello frenó su crecimiento. Ahora las medidas son de un tipo distinto, quizá son las que hacen falta acometer, pero las medidas de hoy no ponen en cuestión los anteriores.

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