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Cultura

Maria Thereza Alves, el largo camino del arte comprometido y contestatario

El CAAC acoge una amplia muestra de la brasileña

el 30 ene 2015 / 16:00 h.

bin_33882710_con_16684792 Lo primero que llama la atención de la exposición de Maria Thereza Alves recién inaugurada en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) es su variedad de temas, técnicas y registros. El largo camino a Xico (1991-2014), comisariada por Pedro de Llano, reúne una selección de piezas que la destacan como creadora y activista volcada en el debate poscolonial y la ecología. El proyecto El retorno de un lago, realizado para la Documenta de Kassel, es el que articula toda la propuesta del CAAC. El conjunto está inspirado en la figura de Íñigo Noriega, un inmigrante asturiano que después de prosperar en México y ganarse el favor del presidente Porfirio Díaz, se apropió de una extensa zona rural y se propuso desecar un lago. Durante tres años, Alves partió de este hecho para desarrollar una amplia reflexión que va del discurso antiimperialista al impacto medioambiental, y que recorre un amplio espectro temporal, desde la época prehispánica a la situación actual de pobreza y violencia de la zona. «Yo me encontraba en México cuando me pasaron un folleto donde se hablaba de la desecación del lago. Fue el punto de partida», recuerda la artista mientras transita entre sus fotografías de actuales habitantes de este territorio y la gran instalación que representa a la serpiente emplumada, «ese dios de la poesía, la música, el viento y tantas otras cosas, y además guapísimo», bromea esta brasileña que realizó en 1992 una performance en Madrid, pero nunca hasta ahora había expuesto en espacios cerrados en nuestro país. «Las obras de Maria tienen siempre una narración, una historia que contar», explica Pedro de Llano mientras descorre la cortina detrás de la cual se proyecta Más allá de la pintura, un audiovisual donde Alves, a partir de un proyecto sobre el esclavismo, explora los cambios en la iconografía de las mujeres en la pintura de los siglos XVI al XIX. «La época más fuerte del colonialismo es la misma en que la mujer aparece representada de forma más exótica», comenta el comisario de la muestra. «Por eso invitó a mujeres blancas francesas a posar pasivamente, dejándose a merced de la mirada del espectador, emulando a clásicos de la pintura». Alves resuelve cada trabajo de un modo distinto, pasando de la fotografía al vídeo, del acrílico a la instalación. En la serie Unrejected Wild Flora reproduce con el pincel las flores que prosperan en la terraza de la casa italiana donde pasa algunos periodos. En Aquí, fotografía espacios abandonados de Nápoles que han sido ocupados por inmigrantes. Una de las piezas de la muestra es su versión de un diccionario krenak-portugués/portugués-krenak, como reivindicación de una tribu indígena de Minas Gerais de apenas 600 individuos. La obra se completa con un vídeo donde una joven krenak viaja a Francia para rescatar la herencia de su difunto padre francés. En Cabeza de comercio justo, Alves entra en la polémica petición de cabezas disecadas de los maoríes, que Francia rechazó por considerarlas «patrimonio artístico nacional». La muestra permanecerá abierta al público hasta el próximo día 31 de mayo, en los horarios habituales del CAAC.

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