Local

Maribel y la ametralladora

En una de sus novelas, Los silencios del coronel Bamble, ambientada en la I Guerra Mundial, Mauriac sacaba el caso de un brigada encargado del mantenimiento de las ametralladoras de un regimiento: durante un recuento, comprobó que faltaba una y, en vez de...

el 15 sep 2009 / 23:37 h.

En una de sus novelas, Los silencios del coronel Bamble, ambientada en la I Guerra Mundial, Mauriac sacaba el caso de un brigada encargado del mantenimiento de las ametralladoras de un regimiento: durante un recuento, comprobó que faltaba una y, en vez de dar un parte que le hubiera costado muchos disgustos, se dedicó pacientemente a ir pidiendo piezas hasta lograr completar el arma después de un año. Sin embargo, cuando volvió a contarlas se encontró con que, en algún momento, el ladrón había devuelto la ametralladora y tenía una de más; no tuvo más remedio que emplear otro año en ir devolviendo los fragmentos poco a poco. En la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla sucedió algo parecido: durante la legislatura anterior un brigada acumuló piezas de todo tipo para dotar a la ciudad de una ametralladora cargada de futuro, un abanico de eventos e instituciones que le confirieran un alto caché.

Lo hizo a velocidad acelerada y, posiblemente, calculando muy por encima la potencia del aparato y la fuerza de su retroceso, o sea, la relación precio-calidad que hoy por hoy debería presidir todas las estrategias culturales. Cuando llegó la hora de recontar los efectivos, se vio que eran demasiados, que muchos no tenían cobertura o que otros significaban un dispendio; así se encargó a Maribel Montaño que fuera desprendiéndose de lo sobrante y a ello ha dedicado parte de su quehacer. Las medallas suelen colgárselas los que montan y los rapapolvos se los llevan habitualmente quienes desmontan; a los primeros el valor se le supone mientras los segundos lo demuestran con medidas, más que impopulares, antimediáticas. Eso que quede claro. De todas maneras, la delegada debería haber leído el libro de Francois Mauriac por si tuviera que volver a montar, pieza a pieza, la ametralladora.

Antonio Zoido es escritor e historiador

  • 1