domingo, 19 mayo 2019
16:16
, última actualización
Cultura

Marina Heredia regresa a las raíces 'De Graná'

Dicen de Marina Heredia (Granada, 1980) que es la voz de plata de La Alhambra, último eslabón de las pocas pero grandísimas sagas flamencas de la ciudad del Albaicín. Heredia ha paseado por su garganta flamenquísima por los caminos del tango argentino, con el que se presenta en su último disco La voz del agua, por los de la balada y otros registros populares. Foto: J.C.

el 15 sep 2009 / 17:12 h.

Dicen de Marina Heredia (Granada, 1980) que es la voz de plata de La Alhambra, último eslabón de las pocas pero grandísimas sagas flamencas de la ciudad del Albaicín. Heredia ha paseado por su garganta flamenquísima por los caminos del tango argentino, con el que se presenta en su último disco La voz del agua, por los de la balada y otros registros populares. Sin embargo, esta niña que a los 13 años pisó su primer estudio de grabación (nada menos que de la mano de Enrique Morente), da hoy por inaugurada la novena edición de los Jueves Flamencos de Cajasol con una suerte de ritual de recogimiento e invocación al flamenco que ha titulado De Graná.

Presentará, pues, Marina -después de haber prestado su voz a experimentos deliciosos, como el que la ha llevado este verano a girar por el país junto a Luis Eduardo Aute, un recital de corte clásico, mano a mano con otro de los grandes de su ciudad y enorme en su género: la voz de Marina Heredia y la guitarra de Pepe Habichuela. Eso es todo lo que se oirá esta tarde sobre el escenario del teatro Álvarez Quintero, cante y toque sin adornos (ni palmas ni percusión) para poner en pie un programa que, aunque improvisado, incluirá soleás, alegrías, tangos, malagueñas y algunos cantes de Levante. "Tan sólo me hace falta que Pepe me lleve de la mano; así seguro que no me equivoco", aseguró ayer la cantaora en un encuentro con los medios.

"Quería hacer un concierto puro, volver a las raíces. Sin adornos ni artificios. Donde la voz y la guitarra fueran los únicos protagonistas. Sé que es arriesgado, pero creo que se lo debo al flamenco. De Graná es como abrir mi caja de recuerdos. Volver a lo que he escuchado desde pequeña en mi Albaicín natal y devolverle lo mucho que me ha enseñado", añadió la artista.

Y nada mejor, para ello, que unir su voz al toque de Pepe Habichuela, integrante de otra de las familias más jondas de Andalucía oriental. "Compartir escenario con Pepe es un lujo y un honor", aclara Marina " es uno de los maestros que mejor nos ha enseñado el flamenco a los jóvenes de mi generación, es una fuente de la que bebo constantemente. Además, es granaíno, como yo. Conoce como nadie los toques de nuestra tierra y a la vez, es uno de los flamencos más modernos que conozco."

Habichuela, por su parte, que clausuró la Bienal de Flamenco de Sevilla con Enrique Morente y ahora abrirá con Heredia los Jueves flamencos de Cajasol, se deshizo también en elogios hacia Marina, "a la que he visto crecer, desde la cuna". "Ya era hora de que estuviéramos juntos sobre un escenario", comentó el guitarrista, que da fe de "cómo ha crecido profesionalmente Marina. Hay que ver cómo está cantando de bien", la piropeaba.

Respecto a su recital de esta noche, de una hora y cuarto de duración, Marina Heredia no tuvo reparos en reconocer que "Sevilla pesa mucho. He venido muchas veces aquí, y me siento muy querida por los sevillanos, pero pesa, pesa un montón", explicaba ayer la joven cantaora.

  • 1