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Deportes

Mario se cae con la bici y se parte la clavícula

La mala suerte persigue al central bético, que se cayó cuando se ejercitaba en  los pinares de El Portil.

el 13 jul 2012 / 10:04 h.

Las bicicletas serán para el verano, pero si hasta los cracks del Tour sufren caídas y se ven obligados a abandonar, qué no le va a pasar a cualquiera. Y más si, como le ocurre a Mario, parece haberle mirado un tuerto, gafado como está hasta a pedales.

Y es que el canario, que la pasada campaña enlazó percances físicos uno detrás de otro, no pudo tener peor suerte en la mañana de ayer, cuando realizaba ejercicio en bicicleta en solitario por el carril bici de Nuevo Portil como parte de su entrenamiento suave -qué paradoja- y sufrió lo que se suele denominar una caída tonta pero de las que hacen daño.

Mario chocó contra un bordillo -se dice que por culpa de un socavón en el deteriorado carril- con el infortunio de caer sobre el arcén y fracturarse la clavícula, como no podía ser de otra forma yendo en bicicleta. De inmediato, y a la vista de la evidencia de la rotura, el doctor Tomás Calero determinó que lo pertinente era su traslado hasta Sevilla para que fuera evaluado en la Clínica Fremap.

Allí se le practicaron las pruebas que vinieron a confirmar la fractura con desplazamiento de la clavícula. Así las cosas, el club anunció a mediodía que el central sería operado ayer mismo por la tarde en el citado centro médico y que el doctor Santiago Pérez Hidalgo sería el encargado de efectuar la intervención.

La cual tuvo lugar en torno a las 18.00 horas con rapidez y sin sobresalto alguno, de modo que la entidad verdiblanca emitió un comunicado que rezaba lo siguiente: “El jugador del Real Betis Mario ha sido operado satisfactoriamente esta tarde de una fractura en el tercio medio de la clavícula izquierda”.

La nota proseguía indicando que “la correcta alineación de la clavícula ha necesitado una placa con ocho tornillos” y que “el jugador permanecerá ingresado hasta el próximo lunes y se prevé que en torno a los 12-14 días comience su actividad física progresiva y controlada”.

Un diagnóstico y una previsión coincidentes con los que hacía Tomás Calero al mediodía, cuando avanzaba que “va a perder 8 ó 9 días de trabajo específico”. Y es que, a pesar de la prudencia y el mimo con el que se estaba tratando al tinerfeño por sus problemas con los gemelos del tramo final de la pasada campaña, el galeno entiende que “estaba disponible para el entrenador, con el mismo trabajo físico que sus compañeros por las tardes, haciendo fútbol a una gran intensidad. Se estaban dosificando las cargas para no tener sobresaltos con sus molestias en los gemelos”, lo que explica que estuviera trabajando al margen del grupo.

Calero estimaba que su reaparición en un partido debería tardar unas cuatro o cinco semanas, el tiempo preciso para “consolidar esta fractura, aunque la inmovilización será precoz”.El médico revelaba además que el jugador “tenía una gran dolor, además de estar sin ganas de hablar”, aunque señalaba un punto para la esperanza: “Se ha quedado más tranquilo al decirle que muy mal lo tiene que tener para no disputar el primer partido de liga”.

Se da la circunstancia, para más inri, de que Mario renovó la semana pasada su contrato con el Betis por una temporada, con un fijo muy bajo y cobrando por partidos jugados, por lo que esta lesión es un serio contratiempo tanto para él como para el club, que deberá acelerar la búsqueda de otro central, en la que ya estaba trabajando de todas formas. Hay varios candidatos al puesto de la liga argentina, la francesa y la española. Al gafado Mario, por su parte, le aguarda un nuevo tour de force.

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