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Marruecos afirma que España y Rabat son "víctimas"de Haidar

Marruecos insta a la activista saharaui a solicitar un pasaporte argelino y dice que le gustaría que estuviera retenida en otro país.

el 09 dic 2009 / 20:45 h.

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Aminatu Haidar lleva casi un mes sin comer y su estado de salud es cada vez más débil.

Mientras la prensa marroquí expresa sus "dudas" de que Aminatu Haidar "esté observando realmente una huelga de hambre", la salud de la activista saharaui se deteriora al mismo tiempo que las relaciones diplomáticas entre España y Marruecos. Si bien el Gobierno español mantiene su plan de potenciar la relación entre Marruecos y la UE durante la Presidencia española en Europa, Rabat está lejos de ceder a las peticiones de Haidar y del Ejecutivo de Zapatero y ayer altos cargos marroquíes volvieron a hacer declaraciones inquietantes.

Así, el ministro de Justicia de Marruecos, Abdelwahed Radi, -que ayer fue recibido por el vicepresidente español Manuel Chaves- insistió en que tanto Rabat como España "son víctimas" del caso Haidar y reconoció que al Gobierno marroquí le hubiera gustado que la activista saharaui fuera expulsada a otro país que no fuera España, cuando llegó el pasado 14 de noviembre al El Aaiún procedente de Las Palmas y rechazó ser marroquí.

Radi aclaró que al rechazar ser marroquí la activista saharaui tenía que ser expulsada al lugar de donde venía. El ministro -que se reunió también con el titular de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos- habló así: "Somos conscientes de las dificultades que atraviesa España en este asunto y esperamos que se encuentre una solución", aseveró.

En cualquier caso, el dirigente marroquí señaló también que Rabat "tiene en alta estima la cooperación con España" y que harán todo lo que esté en sus manos "para mantener esa amistad y esa cooperación que es muy importante en el presente y para el futuro". Además, el ministro para Asuntos Económicos y Generales de Marruecos, Nizar Baraka, insistió en que "la única responsable" de la situación es la propia activista, además de Argelia y el Frente Polisario, que -opina Marruecos- están tras ella. Por tanto, Rabat le recomendó a la saharaui que dado que no se siente marroquí y tampoco quiere recibir el pasaporte español, solicite uno "argelino o de otro país". Por otra parte, Baraka aprovechó para aclarar las declaraciones del lunes del ministro de Exteriores marroquí, Taieb Fassi Fihri, quien dio a entender que la cooperación en materia de inmigración con España podría estar en juego por el caso de la activista saharaui.

Según el ministro delegado, lo que Fassi Fihri quiso poner de manifiesto es que "nada debe romper" esa relación.
En esta coyuntura, el líder del Frente Polisario y presidente de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Abdelaziz, remitió una carta al jefe del Estado francés, Nicolas Sarkozy, para pedirle que interceda ante las autoridades marroquíes con el fin de que permitan el regreso de la activista a su casa.

"Francia no puede permanecer impasible ante esta negación de los Derechos Humanos que está en contra de los convenios internacionales", subrayó Abdelaziz, quien destacó además que "no hay razón legítima que pueda justificar" la expulsión de Haidar de El Aaiún.

Solidaridad. Mientras, las muestras de solidaridad con la activista son cada vez mayores. Hoy, con motivo del día Internacional de los Derechos Humanos, los estudiantes universitarios de diferentes universidades españolas se concentrarán en el hall de las facultades a las 12.00 horas para exigir el regreso a El Aaiún de Aminatu Haidar y denunciar una injusticia "masiva, universal e incluso espontánea".

En paralelo, el caso de la activista se sigue politizando. El PP dijo a través de su secretaria general, María Dolores de Cospedal, que el origen del "conflicto" nace de una actuación "errónea" por parte de España porque la activista saharaui no cumplía los requisitos legales suficientes para entrar en el país.

Así las cosas, la salud de Haidar se sigue debilitando, hasta el punto de que ayer tuvo que posponer hasta hoy una rueda de prensa porque no se sentía con fuerzas. No obstante, aseguró a un cámara de la Radio Televisión Saharaui: "A El Aaiún volveré. Viva o muerta, pero volveré".
Sobre la polémica de la alimentación forzosa, el Poder Judicial manifestó que si la activista pierde la conciencia, los jueces actuarán teniendo en cuenta su "voluntad" y el interés del respeto a la vida. Mientras esté consciente, no se la puede obligar a comer.

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