Cultura

Marta Carrasco: "Estoy deseando traer mis trabajos a Andalucía, pero no me llaman"

El Centro TNT, dentro de su III Muestra Internacional de Teatro de Investigación, acoge esta noche la visita de un icono del teatro y la danza contemporánea. Llega con ‘Aiguardent’, el primer espectáculo que montó en 1995 tras fundar su propia compañía y con el que conquistó dos premios Max. 

el 30 oct 2010 / 18:40 h.

-¿Con qué energías llega usted a Sevilla con su Aiguardent?

-Con mucha, y con la ilusión de seguir dándole cancha a este espectáculo, que ya tiene 15 años... Pero es que me lo siguen demandando y claro, no puedo resistirme... Eso sí, le diré que igual en la actuación de esta noche hay alguna variación de última hora...

-¿En qué sentido?

-En el sentido de que igual no soy yo la que bailo...

-¿Me lo explica?

-Es que tengo a una bailarina en mi compañía que es un clon mío. Y no sólo bailando. La gente, cuando la ve por la calle, le dice ‘Marta, me ha encantado cómo bailaste' y todo, pero no soy yo. Es Noemí Padró, una chica que me ha costado bastante tiempo encontrar pero con la que estoy encantadísima.

-O sea, que igual hay sorpresa en el Centro TNT...

-Pues sí, pero dejemos la intriga hasta el final... No me gustan las cosas cerradas, como tampoco me gusta que mis espectáculos se lleven a escena siempre de la misma forma. Dejo mucho margen a la improvisación, aunque claro, Noemí en esto no me lleva tanta ventaja y es más canónica a la hora de abordar la pieza. Aún así, la borda.

-¿Es un estreno en Sevilla?

-Si no me falla la memoria, la traje a la Sala La Imperdible hace ya unos años. Y guardo muy grato recuerdo de aquello, la verdad.

-Pese a que usted es uno de los puntales de la danza contemporánea, sin olvidarse del teatro, sin embargo se prodiga poco por estas latitudes.

-Es cierto. Vengo del Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz y esta noche estaremos en el Centro TNT. Pero, así que recuerde, no he venido mucho por aquí, y no será por falta de ganas...

-¿Entonces?

-Pues nada, los programadores, que no me quieren... No, en serio, yo estoy deseando de traer mis propuestas a Andalucía, pero es que no me llaman. Por ejemplo, me encantaría que pudierais disfrutar aquí de mi montaje Dies irae, con música del Réquiem de Verdi... Es espectacular, aunque esté feo que yo lo diga. Ojalá haya algún programador leyendo esta entrevista y se dé por aludido.

-Aiguardent plantea una temática dura: la soledad de una mujer y el recurso al alcohol como vía de escape.

-Sí, es dura, es un viaje por sus fantasmas, sus miedos, sus alegrías, por sus intimidades, y siempre está a punto de recaer en el alcohol para mitigar sus angustias. Pero pese a su crudeza, es una obra muy poética, como suelo hacer, a medio camino entre la danza y el teatro.

-Eso le iba a preguntar: usted de un icono de la danza-teatro, lo que ha llevado a sus detractores a decir que o no baila o no actúa como debiera...

-Sí, me lo han dicho, pero es que así es como soy. Soy una creadora a la que le fascinan los extremos, que no quiere ataduras y que unas veces actúa y otras baila, según lo que demande la obra. Ni yo misma sé a veces cómo definir lo que hago, pero así soy yo. La danza no me sirve como adorno, sólo si tiene algo que decir.

-¿Cómo ve el panorama de la danza en España?

-Muy negro. La crisis nos ha cerrado muchas puertas, los ayuntamientos nos pagan tarde y mal, y así lo que estamos haciendo es sobrevivir, que no es poco.

-Hay artes, como el flamenco, que están pegando fuerte. ¿Siente envidia del apoyo político que tiene lo jondo?

-Pues sí. El flamenco está más promocionado y subvencionado que nunca, tres veces más que la danza. Pero es que está de moda...

-¿Qué le parece la salida de Duato de la Compañía Nacional de Danza?

-Si le digo la verdad, no sé nada de nada. Soy una ermitaña de la danza y el teatro que trabaja y trabaja sin parar; y que no cultiva las relaciones públicas ni está al tanto de lo que sucede. Qué le vamos a hacer...

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