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Martín Serón se queda y Nebrera se va

Imputados. Hay un alcalde, el de Alhaurín el Grande, del que el fiscal dice que actuaba como jefe de una red de una veintena de personas. Tenían perfectamente tipificado lo que pagar por cada tropelía urbanística. Cuanto más ilegal, más cara; y más dinero para el entramado.

el 15 sep 2009 / 21:19 h.

Imputados. Hay un alcalde, el de Alhaurín el Grande, del que el fiscal dice que actuaba como jefe de una red de una veintena de personas. Tenían perfectamente tipificado lo que pagar por cada tropelía urbanística. Cuanto más ilegal, más cara; y más dinero para el entramado. Lo firma el fiscal en un escrito de acusación que no tiene desperdicio y que la dirección del PP-A ignora. Utiliza un argumento: hasta que el PSOE-A no expulse a sus cargos públicos imputados, el PP mantiene a los suyos. Con lo fácil que le ha resultado a la dirección popular anunciar la expulsión de Montserrat Nebrera -muy desatinada durante toda la semana, pero sin cargos en su contra-, llama la atención la resistencia a evitar males mayores ante el menor indicio de corrupción.

Restos del gilismo. No es el caso de Alhaurín, pero años después de la desaparición del GIL aún se le puede seguir el rastro. En otro alcalde del PP inahabilitado esta semana, Juan Carlos Juárez -La Línea fue territorio gilista- y en los nuevos socios del PSOE en Estepona. Es cierto que los socialista han expulsado a todos los concejales imputados de ese municipio, pero la imposibilidad de gobernar les ha llevado a aliarse con los herederos del GIL.

¿Lealtad? En la Junta todo el mundo glosa la lealtad del Gobierno de Zapatero con el Gobierno de Chaves. Pero en la Administración estuvieron esperando hasta el viernes para conocer las previsiones macroeconómicas de Pedro Solbes, con lo que las cuentas andaluzas no se cuadraron hasta el sábado por la mañana. El Ministerio acostumbra a dar las cifras con cuentagotas. El mejor ejemplo: el nuevo sistema de financiación.

Localismos. Al presidente de Caja Granada no le gusta que le encuentren tics localistas por negarse a trabajar por una caja grande que pierda la identidad granadina. Ése, dice Antonio Claret, es un debate ficticio y falso. Pero se extiende como la pólvora en el PSOE. La llamada de atención de Chaves hace meses parece no haber surtido efecto.

icarretero@correoandalucia.es

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