Cultura

Martínez de Pisón: "España fue el país ideal para los fascistas de verdad"

Dientes de leche (Seix Barral) es la última novela de Ignacio Martínez de Pisón, en la que una saga familiar aborda un segmento de la reciente historia de España desde un enfoque novedoso, pero sin soslayar las obsesiones del autor.

el 14 sep 2009 / 23:04 h.

Dientes de leche (Seix Barral) es la última novela de Ignacio Martínez de Pisón, en la que una saga familiar aborda un segmento de la reciente historia de España desde un enfoque novedoso, pero sin soslayar las obsesiones del autor.

"Aún quedan muchas cosas por saber de la Guerra Civil", afirma el escritor aragonés, quien después de su prolijo ensayo Enterrar a los muertos decidió acometer una novela desde el punto de vista de los italianos que vinieron a España a combatir con las tropas franquistas. "Los 30.000 brigadistas internacionales han interesado más que los 80.000 fascistas italianos, porque tendemos a tener una visión épica de la realidad".

Uno de los personajes centrales de Dientes de leche es Raffaele Cameroni, voluntario que llega a España en 1937 y que, al enamorarse de una enfermera española, decide no volver a su país. "La chispa que encendió la novela es una curiosidad por la huella que dejaron los italianos. En Zaragoza, sin ir más lejos, hay un mausoleo con 3.500 enterrados".

Pero el retrato que Martínez de Pisón hace de ellos está muy lejos de la épica: "Parecen escapados de una película de Alberto Sordi, venían huyendo del hambre y no tenían ninguna gana de jugarse el pellejo por unos ideales en los que no creían, intentaban escaquearse todo lo que podían... ¿Por qué no hablar de esa guerra antiheroica?", se pregunta el escritor.

"Un detalle curioso es que, en virtud de un tratado de no intervención, esos soldados desembarcaban en Cádiz de paisano, y muchos venían de hacer de extras en películas históricas, lo que dio pie a un general a lamentar que estuviera mandando en un ejército no de soldados, sino de figurantes".

No obstante, los italianos que se quedaron en España, según Martínez de Pisón, "prosperaron bastante bien. Para los que eran fascistas de verdad, España fue el país ideal: no olvidemos que aquí hubo 30 años más de fascismo que en Italia", apostilla.

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