Economía

Más contagia el precio que la ‘lengua azul’

Los ganaderos llaman a la calma porque la cabaña está vacunada

el 07 oct 2010 / 21:44 h.

Vacunación de una oveja en una explotación andaluza contra la ‘lengua azul’.

Con suma tranquilidad se ha tomado el ganadero andaluz -e incluso la Consejería dirigida por Clara Aguilera- la reaparición de la fiebre catarral ovina, más conocida por enfermedad de la lengua azul, en explotaciones de la provincia gaditana. No se ha desatado la alarma de otros años -cuanto el mal causó estragos con el sacrificio de miles de animales-, sencillamente porque la cabaña está vacunada, protegida. No en vano, al sector le preocupa más los bajos precios del cordero que el virus.

A final de marzo pasado, este diario informaba sobre la orden dada por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino para que se vacunara a gran parte del ganado ovino de la comunidad andaluza ante el riesgo de que, por su proximidad al continente africano, pudiera contagiarse del serotipo 4 del virus, que se había detectado en Marruecos. Contra otras variantes del virus ya se estaba protegiendo a los animales, pero no contra aquél porque no había constancia de su presencia en España desde noviembre de 2006.

La enfermedad, transmitida por un mosquito, ha aflorado, sí, pero en explotaciones llamadas centinela, es decir, con ovejas sin vacunar para que, de forma controlada, la autoridad veterinaria pueda vigilar y anticiparse a la circulación del virus, según dijo la Consejería andaluza de Agricultura y ratificaron fuentes de las organizaciones agrarias.

"Las vacunaciones se han revelado altamente eficaces", precisaron desde el departamento de Clara Aguilera. "El plan de seguimiento ha funcionado y el ganado posee en estos momentos una gran resistencia [a esta enfermedad]", señaló Fidel Casilla, de UPA-Andalucía.

En opinión de Casilla, no hay que generar alarma, de ahí que ni siquiera las asociaciones del campo hayan alzado la voz tras la reaparición de la lengua azul en dos explotaciones de los municipios de Barbate y Vejer de la Frontera.

Pero, ¿qué ha cambiado para que reine tanta tranquilidad? En primer lugar, dice Casilla, se acometió esa vacunación efectiva, aunque también los ganaderos se han quejado de que, en ocasiones, ha deparado abortos en las ovejas y, además, causado malformaciones en los corderos. En segundo lugar, la concienciación del productor, que acomete mayores tareas de limpieza y desinfección de sus instalaciones. Y, por último, la actividad de las asociaciones de defensa ganadera.

Un informe universitario elaborado en tiempos en que la enfermedad pegaba con más fuerza -mediados de la década- señalaba que la ganadería ovina de la comunidad debía reestructurarse, pues la escasa dimensión de las explotaciones era caldo de cultivo para las infecciones y, por tanto, para la difusión del virus y de la lengua azul.

Según el responsable de Ganadería de UPA-Andalucía, se ha avanzado "mucho" al respecto, e insiste en quitar hierro al asunto al asegurar que la preocupación principal son los bajos precios.

Eso sí, Fidel Casilla lanza dos advertencias. Por una parte, que la Consejería no baje la guardia, y aquí cabe matizar que ha ampliado la zona de vigilancia alrededor de las dos explotaciones infectadas. Y por otra, que no se recorte el presupuesto de las asociaciones de defensa ganadera, "que han demostrado su efectividad y son fundamentales para evitar la propagación de las enfermedades", explica.

El serotipo 4, que no se detecta en España desde noviembre de 2006 si bien el territorio nacional no fue declarado libre hasta marzo del año pasado, es uno de los más infecciosos dentro de los 24 distintos que se conocen del virus. En cambio, el 4 y el 1 eran los más comunes al proceder ambos de los países mediterráneos de África, aunque el 8 irrumpió por sorpresa en los países centroeuropeos a mediados de la actual década y se extendió a España.

De hecho, en Europa estaban presentes hasta ahora los serotipos 1 y 8, aunque no el 4, que se ha convertido ahora en el objetivo principal de la lucha de la autoridad veterinaria en Andalucía.

Qué es. La enfermedad vírica se transmite a través de un mosquito, provoca el decaimiento total del animal y puede desembocar en su muerte.

Cómo afecta. Aunque la enfermedad se propaga con gran facilidad, no se transmite a las personas, ni por contacto con los animales ni por comer su carne.

Los estragos. El mal causó graves pérdidas en Sevilla, sobre todo en la Sierra Norte, en 2007. Según Asaja, murieron 150.000 ovejas en Andalucía.

La cabaña. En Andalucía existen 2,41 millones de cabezas de ganado ovino, siendo Córdoba (711.500) y Sevilla (489.100) las que más tienen

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