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Deportes

Más de cien goles en honor a Puerta

Desde hace siete años, el delantero recuerda al que fuera gran amigo y compañero suyo en los escalafones inferiores del Sevilla dedicándole todos sus tantos allá por donde va.

el 16 oct 2014 / 09:12 h.

Sevilla 15/10/2014 reportaje a guille del jerez deportivo que celebra Guille Escribano muestra una fotografía en la que aparece dedicando un gol a Puerta. Foto: Manuel Gómez Una información de Bernardo Ruiz y Quico Canterla. No hace falta ser una estrella, conquistar títulos o  protagonizar grandes gestas para ganarse la admiración de propios y extraños. Hay historias que calan e impactan y, alejadas de la atención mediática, brillan por su autenticidad. Como la de Guille Escribano, delantero del Xerez Deportivo FC. Un jornalero del balompié que en su día pasó por la cantera del Sevilla, donde conoció a Antonio Puerta y ambos forjaron una gran amistad. Desde hace siete años le dedica todos sus goles. Y van más de cien. ¿Quién es Guille? Nací en Jerez (1984) y la verdad es que soy un trotamundos del fútbol. Estuve en el Pueblo Nuevo, equipo de una barriada de Jerez. Luego pasé al Xerez y, siendo juvenil, al Sevilla, donde estuve tres años. Luego me fui a la Ponferradina, regresé al Xerez, en Segunda; luego, otra vez a la Ponferradina, también en Segunda. Más tarde fui a Pamplona, donde estuve dos años muy bonitos en el filial. De allí, seis meses al Ciudad de Murcia, Toledo, Burgos, Sanluqueño, Díter Zafra y ahora el Xerez Deportivo FC, que espero sea mi último club. Uno de ellos es el Sevilla. ¿Qué recuerdos guarda de aquella etapa? Estuve tres años. El primero, siendo juvenil de tercer año, en el División de Honor; y los dos siguientes, en el Sevilla B. Fueron muy bonitos también. El ambiente, el equipazo que teníamos… Jugadores que han estado todos en Primera. O en Segunda como mínimo: Sergio Ramos, Jesús Navas, Antonio Puerta, Diego Capel, Abel Gómez, Kepa, Bezares, Fernando Vega, con quien me une una gran amistad… ¡Fíjate en los nombres que te estoy dando! Fuésemos a donde fuésemos, nos aplaudían. Fueron tres años muy bonitos, la verdad. Aquí conocí a mi novia y aquí ya me he quedado. Dentro de esas vivencias hay una en particular. Una historia bonita con Antonio Puerta como protagonista. ¿Qué relación tenían? Mi relación con él era muy buena. Cada dos por tres se venía conmigo para ir a entrenarnos. Yo vivía en Cardenal Lluch y él al lado del campo del Sevilla, en la calle que actualmente lleva su nombre. A lo mejor algún día, estando en el juvenil, cuando yo aún no tenía coche, íbamos con su padre, pero casi siempre venía conmigo. Era una relación de mucha amistad. Siempre lo digo: para mí, él era muy especial porque era muy buen chaval, se llevaba muy bien con todo el mundo… Conmigo encajó muy bien. Tenemos amigos en común y yo muchos gracias a él. Como Roberto, delantero del Coria. Para mí, Puerta fue más que un amigo. Una persona, como bien dice, amiga de todos, querida. Un chaval normal y corriente… Él se llevaba bien con todo el mundo. Recuerdo que iba a entrenarse con el primer equipo y luego venía a ducharse a nuestro vestuario, en lugar de hacerlo en el del primer equipo, cosa que quizá otros jugadores que se entrenaban un día con ellos no hacían. Si podían meter la cabeza en ese vestuario, se quedaban allí. Cuando a él le pasó lo que le pasó, yo estaba en Pamplona. No me dejaron venir a llevar el féretro. Con la de gente que había... Entonces, me prometí a mí mismo, y a él, que cada vez que marcara un gol le haría un pequeño homenaje. Y desde entonces, le homenajea. ¿Cuánto tiempo lleva haciéndolo? Pues… desde 2007, que fue cuando él murió. Yo entonces estaba en Osasuna B. Han sido muchos goles… Sí que ha habido, sí que ha habido. Lleva una camiseta con la imagen de Puerta debajo de la de su equipo… Sí. Todos los años la renuevo porque con el paso de los partidos se va deteriorando. La calidad de la camiseta no es muy buena, digamos, y la foto se va borrando poco a poco. Ahora tengo que recoger la nueva. Le dedica no uno ni dos, sino todos sus goles. Eso demuestra que hay un sentimiento muy arraigado… Sí, todos. Se te puede morir un amigo, un familiar… De cualquier cosa: de una enfermedad, de un accidente… Pero que se te muera un amigo en un campo de fútbol, en su campo –recalca Guille–, como yo digo, a doscientos metros de su casa… Quieras o no… Hay una relación y yo me veo en la obligación de dedicarle todos los goles. Sergio Ramos, por ejemplo, le dedica todos los títulos. Yo títulos no puedo dedicarle. ¿Cuántos goles calcula que le ha dedicado ya? El otro día estuve haciendo las cuentas. Contando Copa Federación, amistosos y demás, entre cien y ciento veinte. Lo calculé pensando que me haría esta pregunta. Los celebra levantando la camiseta de su equipo para mostrar la foto y señala al cielo con sus brazos… Sí, menos en los partidos amistosos. En éstos no levanto la camiseta pero sí señalo al cielo. En partidos de competición, siempre. ¿Qué reacción observa entre los aficionados que le ven dedicar así sus goles? En un equipo en el que no lo han visto nunca siempre me preguntan: que si era hermano, que si… Yo siempre lo digo: Antonio era más que mi amigo. Y es normal que la gente se sorprenda, pero luego, cuando conocen la historia que hay detrás, a todo el mundo le encanta. El otro día vino a vernos un chaval de los Biris. Ya sabes la relación que hay entre el Xerez y los Biris. Le regalé0 la camiseta. Y el chaval estaba llorando… Ver a un aficionado de veintitantos años, al que regalas una camiseta tuya bastante usada y que se pone a llorar porque él también sentía pasión por Puerta, eso me enorgullece. Es indudable que existe un gran respeto hacia la figura de Antonio, sean la afición y el campo que sean… Incluso hasta los árbitros. El otro día nos dieron una clase sobre las reglas. Tú no puedes tener una camiseta debajo que muestre símbolos, frases políticas o imágenes. Y a mí, hasta ahora, no me han mostrado ninguna tarjeta amarilla por eso. No sé si es porque no se han dado cuenta o porque hacen la vista gorda. Sabemos de casos, como el de un jugador del Espanyol el año pasado. Le multaron y demás pero luego se la quitaron. ¿Los padres de Antonio conocen su historia? No. Creo que no. Con sus padres la verdad es que… Siempre he tenido ese reparo de ir a su casa. Estuve tres años fuera de Sevilla en los que no los vi ni tuve relación con ellos, y muchas veces digo: a lo mejor me ven y no se acuerdan de mí. Pero sí que me gustaría… El otro día, por ejemplo, le envié un mensaje a Mar, la mujer de Antonio, porque me gustaría hacer socio del Xerez al niño, pero no he podido contactar. ¿Se le ha quedado grabada alguna imagen, algún comentario que le hayan hecho en este tiempo? Sí, la del chaval de los Biris que se acercó, llorando como un niño pequeño y diciendo: “Gracias, gracias, gracias. Era el más grande”. Imagino que a sus compañeros de equipo también les causa admiración su recuerdo a Puerta… Sí, también. Es más: me hace gracia cuando a lo mejor viene algún juvenil en nuestra convocatoria. Yo me pongo la camiseta en el vestuario y me trato y caliento con ella. Me doy cuenta de que se quedan mirando y se dan con el codo unos a otros. Luego, al final, me preguntan, claro. Se sentirá orgulloso de que se recuerde a Puerta con tanto cariño. Es un mito ya del Sevilla, un deportista y una persona de comportamiento ejemplar… Sí, así es. Orgulloso de él y de todo lo que consiguió en su corta trayectoria. Como aquel gol que recordaremos todos los sevillistas. Tengo una anécdota muy buena de aquel partido (contra el Schalke). Era Feria. Me escribió: “Vente”. Estábamos en una caseta y me dijo: “¡La que he liado, Guille!”. Eso no se me olvidará en la vida. ¿Seguirá cumpliendo la promesa que hizo dedicándole sus goles? Sí. Hasta que deje el fútbol la seguiré cumpliendo.

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