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Más de un siglo haciendo provincia

Por Fernando Rodriguez Villalobos / Presidente de la Diputación Provincial de Sevilla.

el 06 nov 2013 / 23:34 h.

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Por Fernando Rodriguez Villalobos / Presidente de la Diputación Provincial de Sevilla. Si en la historia de la provincia de Sevilla hay un medio de comunicación que ha recogido con sensibilidad, con cuido y con esmero la actualidad de lo que acontecía en sus pueblos, ese ha sido, por encima de cualquier otro, El Correo de Andalucía. Desde siempre, en aquella España desestructurada de finales del XIX y primera mitad del XX y en la aun olvidada Andalucía del franquismo, siquiera un pequeño halo de atención a las cosas menudas siempre inspiró a parte de las páginas del decano de la prensa sevillana. Y luego, con la llegada de la democracia, El Correo de Andalucía se volcó, confluyó y mimetizó con las ilusiones que, en clave local, prendían en todos y cada uno de los Ayuntamientos de nuestro territorio. Fueron tiempos de esperanza y de nuevos sueños, de caminar lento pero seguro, hacia una prosperidad que, ahora, las voluntades de algunos parecen querer truncar de nuevo. Y resulta cuando menos curioso que, paradójicamente, ahora que determinados ataques vaticinan malos presagios para la escala local de gobierno, ahora que los Ayuntamientos temen por su futuro, El Correo de Andalucía se debata también en la incertidumbre. Es como si la Historia, caprichosa a veces, venga ligando las suertes de los gobiernos más cercanos a la gente junto al devenir del periódico que, también, ha estado siempre del lado de los vecinos y vecinas de la provincia de Sevilla. Porque El Correo de Andalucía, si en algo se han caracterizado sus páginas en la etapa democrática, ha sido en la voz siempre presente que los municipios de todo el territorio han tenido día tras día en esa cabecera. Ahí han cabido, sin distinciones, tanto los municipios más cercanos a la capital, como aquellos otros alejados de ella en los que, siempre, El Correo tuvo una manera de acceder a las fuentes y contar lo que allí ocurría. Porque desde su política empresarial, el diario siempre procuró tener una nutrida red de corresponsales que, colmados de ilusión, se multiplicaban aquí y allá para contar las cosas de la gente. Y de paso, aquella tarea de corresponsales, sin saberlo, estaba propiciando también una cantera periodística, una dignificación de la profesión. La misma que hoy se les niega a los 53 trabajadores que, por inexplicables intereses empresariales, ven peligrar el pan y la sal que honestamente se ganan cada día en la redacción de este diario. Por eso ahora, en estos días de incertidumbre para un equipo humano cuya valía habla por sí sola, quiero volver a romper una lanza a favor de un símbolo de esta ciudad y de toda la provincia. Porque siento que, a día de hoy, si Sevilla no es tal sin su Giralda, sin su Catedral, sin su Virgen Macarena o sin el Betis o el Sevilla, tampoco puede entenderse a estas alturas sin El Correo de Andalucía.

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