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Economía

(Más de) Una cuenta pendiente

Discriminación salarial, penalización por ser madre, empleos temporales y con jornadas parciales, menos oportunidades y pocos puestos de alta dirección.

el 08 mar 2015 / 12:00 h.

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ilus-eco-03De sobra saben qué se celebra hoy, y aunque estos últimos días se hayan repetido hasta la saciedad análisis en materia de diferencia salarial, igualdad de oportunidades, empleabilidad, ocupación de cargos directivos, dinamismo en el emprendimiento, conciliación... lo cierto es que las desigualdades que aún existen por razón de género hacen imprescindible que no solo se recuerden cada 8 de marzo, sino el resto de días del año. Las mujeres cobran menos que los hombres. Una tendencia que se repite en todo el mundo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) cifra en un 19 por ciento de promedio la diferencia salarial por género en Europa y la rebaja al 17 por ciento en España en su último informe. Pero lo más interesante de éste es que entra a separar la parte que justificaría la diferencia retributiva según las capacidades de la persona y lo que no se puede explicar y por tanto responde a discriminación pura y dura. Y el resultado sorprende. En España, por capacidades de productividad (edad, experien- cia, ocupación...) no solo no tendría que haber una brecha salarial, sino que si tuviese que existir tendría que ser en favor de las mujeres «pues cuentan con algo más de capacitación que los hombres». Es decir, ellas deberían recibir un salario un 2 por ciento mayor que los hombres. Y otro apunte llamativo: a mayor retribución, mayor brecha salarial se observa. Si bajamos a un ámbito más local, la brecha se convierte en zanja. Así, el informe elaborado por CCOO Sevilla arroja que queda aún un largo camino por recorrer. En la provincia, el sueldo es un 31 por ciento inferior para una mujer respecto a un hombre, sin contar que a ellas se les atribuyen –denuncia el sindicato– puestos «muy temporales, muy precarios y con una baja remuneración», que además coinciden con sectores reservados a mujeres, algo que pone distancia a la igualdad, como ocurre en trabajos de limpieza del hogar o dependencia. Una situación que se evidencia  en que «prácticamente el 75 por ciento de los contratos firmados por mujeres en febrero han sido a tiempo parcial». Si subimos al escalón regional, Andalucía no sale mucho mejor parada. La reflexión ofrecida por UGT-A arroja, con datos de 2012, que el colectivo femenino tenía que trabajar 81 días más al año para cobrar lo mismo que un varón, esto es, un gap del 24,4 por ciento. ilus-eco-02 Penalización extra tiene la maternidad para la mujer trabajadora. La OIT cifra esta circunstancia –diferencia salarial entre quienes tienen y no hijos– en España en un cinco por ciento y también tiene reflejo en función de si se tiene uno o más niños, si son niñas (menos brecha), el tiempo que tarda ella en volver al mercado laboral o el país del que se trate (en el Reino Unido hay una distancia salarial del 25 por ciento según si hay o no hijos, mientras que en Francia, Italia o Dinamarca las madres tienen bonificaciones). Hasta aquí datos. ¿Pero qué percepción tienen las protagonistas en su día a día? Siete de cada diez jóvenes de entre 20 y 30 años consideran que las oportunidades que les ofrecen las empresas no son las mismas que para los chicos de su generación. A la misma pregunta, formulada en 2011, respondieron así algo más de la mitad (54 por ciento), lo que demuestra el poco avance. Un informe de la consultora PricewaterhouseCoopers (PwC) abunda además en que el 43 por ciento cree que a la hora de promocionar se favorece más a los hombres. Y, pese a que al 71 por ciento de ellas les gustaría trabajar un tiempo fuera de su país para desarrollarse profesionalmente, en la actualidad solo el 20 por ciento de los trabajadores desplazados son mujeres. Una reflexión más. De las 94.089 empresas registradas en 2014, solo aparecen 26.832 mujeres como representantes de las mismas, un 25,8 por ciento del total y es el comercio el sector en el que más predominan. Aunque esta tasa nunca ha alcanzado el 30 por ciento, el informe elaborado por Axesor apunta que 2014 fue el peor año desde 2008. Actividades sanitarias y de servicios sociales es donde están más presentes (por encima del 40 por ciento). Y si miramos un poco más arriba, a las empresas más importantes del país que cotizan en el Íbex 35, apenas hay presencia femenina, con un 17 por ciento de mujeres en los sillones de sus consejos de administración. Una retahíla de informes y datos que ponen el acento en las cuentas que aún están pendientes por cuestión de género.

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