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Más madera: Los riesgos del dinero fácil

Corren malos tiempos para los delitos económicos en este país y la posibilidad de un indulto (único recurso que le queda a Del Nido para evitar la prisión) se antoja harto improbable.

el 06 dic 2013 / 11:42 h.

delnido-muñozJosé María del Nido recibió ayer la confirmación por parte del Tribunal Supremo de la condena de siete años de cárcel que le fue impuesta en diciembre de 2011 por la Audiencia de Málaga, que considera probado que el abogado y presidente del Sevilla FC, junto al entonces alcalde Marbella, Julián Muñoz (ya en la cárcel por otros delitos), idearon una trama para desviar dinero del Ayuntamiento de la capital marbellí y enriquecerse ilícitamente, desviando de las arcas públicas muchos millones de euros que ahora deberán devolver.

Del Nido, el mejor presidente de los cincuenta últimos años de historia del Sevilla FC, queda automáticamente inhabilitado para ostentar el cargo y en cuestión de horas el club nombrará un sucesor, seguramente el actual vicepresidente José Castro, tal y como el propio Del Nido tenía ya planificado, pues el revés judicial no coge por sorpresa al letrado por la ingente cantidad de pruebas que la Fiscalía Anticorrupción había aportado en el juicio (tiene otros pendientes), aunque él siempre se mostró confiado en que le iban a rebajar la pena y no debería entrar en prisión, lo que ya parece inevitable.

Del Nido, uno de los tipos más osados que uno haya podido conocer, ha sabido desenvolverse como un auténtico tiburón en las procelosas aguas del fútbol desde que ingresara en la directiva de Luis Cuervas como vicesecretario en 1986. Estuvo con el Sevilla FC en la sima -descenso administrativo de agosto de 1995- y apenas una década después lo condujo con mano firme a la cima del éxito deportivo, pero seguramente no calculó bien los riesgos personales del dinero fácil que empezó a ganar -él mismo se vanagloriaba de ello- desde que pasó a ser abogado de confianza  del difunto Jesús Gil, quien creyó estar por encima del bien y del mal y llegó a construir todo un imperio en Marbella, saltándose leyes a la torera, que poco a poco la justicia ha ido desmontando, llevándose por delante a una ingente cantidad de cómplices-colaboradores que han estado años jugando con fuego, llenándose los bolsillos y arriesgándose a penas como la que ayer confirmó el Supremo. Corren malos tiempos para los delitos económicos en este país y la posibilidad de un indulto (único recurso que le queda para evitar la prisión) se antoja harto improbable. Para el Sevilla FC, sin duda, se abre un nuevo ciclo sin él, aunque habrá que ver quién sigue manejando los hilos.

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