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Más renta pero menos bienestar

El recorte de desigualdades logrado en veinte años se ha visto frenado desde 2003.

el 13 nov 2009 / 21:15 h.

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¿Cómo se mide el bienestar de una sociedad? La pregunta no es baladí, porque los índices usados son muchos, pero existe cierto consenso entre economistas y sociólogos en que no vale con la renta media per cápita. Hay que ver cómo se reparte esa renta, es decir, cuánta gente se desvía de lo que se considera la media. A partir de ahí, los datos revelan que desde 1973 hasta 2007, antes de la crisis, especialmente en los años 80 y 90, España redujo progresivamente las desigualdades, lo que supone un aumento del bienestar, pero esa tendencia se truncó en 2003. Desde entonces, al tiempo que ha aumentado la renta también lo han hecho las desigualdades, lo que ha llevado a una reducción del bienestar del 9%.

Así lo expuso ayer el catedrático de Economía y vicerrector de la Universidad Pablo de Olavide, Antonio Villar, durante su participación en las III Jornadas de Sociología sobre Desigualdad en las sociedades contemporáneas organizadas en Sevilla por el Centro de Estudios Andaluces.

Y si en la época progresiva las comunidades que partían de peor posición fueron las que más crecieron en bienestar, como es el caso del avance logrado en Andalucía, en los últimos siete años el recorte en las desigualdades ha experimentado un freno. Villar avanzó como hipótesis general para esta mayor desigualdad el hecho de la inmigración, que ha hecho crecer la población en el escalafón de cola, es decir, en los trabajos menos cualificados y con ingresos más bajos. "No es ni bueno ni malo porque hay más población con ingresos", aclaró, pero al pesar más ese segmento que se aleja, por debajo, de la media, el resultado es más desigualdad.

En el caso andaluz, el economista destacó otros condicionantes para el frenazo del bienestar: una estructura productiva con la inversión centrada en infraestructuras y el sector inmobiliario en detrimento de las tecnologías de la información y la comunicación, y una excesiva dependencia de la agricultura y el turismo, especialmente sensible a los vaivenes económicos.
Villar dividió las comunidades en cuatro en función de la evolución de su nivel de bienestar: las que han crecido mucho más (más de 15 puntos por encima)que la media nacional, entre las que destacó el caso de Galicia; las que han crecido algo más (menos de 15 puntos) que esa media, entre las que se encuentra Andalucía junto a Navarra y Extremadura; y las que han mejorado mucho o algo por debajo de la media. En los dos primeros grupos se sitúan las que partían de peor posición, lo que indica "una cierta convergencia entre comunidades" y en ello destacó la importancia de los fondos europeos, con Andalucía como una de las comunidades que más los ha aprovechado. Pero lanzó un aviso a los políticos a la hora de diseñar medidas económicas y sociales: el 90% de las desigualdades no está entre comunidades sino dentro de cada comunidad.
El futuro no es halagüeño pues, para Villar, si la recuperación económica puede llegar a mediados de 2010, "la recuperación de empleo es otra cosa". Desde 2007, el bienestar está disminuyendo más deprisa porque están perdiendo renta la población con menos recursos debido al desempleo y el mercado laboral "está muy disperso".

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