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Mata a una serpiente en Coria del Río para salvar a su perro

El can, percatado de la presencia de la serpiente acudió a atacarla, ante lo que el reptil se defendió rodeándolo para estrangularlo.

el 14 jul 2010 / 13:37 h.

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Un vecino de Coria del Río mató a una serpiente que se encontró en plena vía pública. El reptil, que merodeaba desde hacía un tiempo por los alrededores de la barriada de la Cañada del Parral, como constataron ayer los propios vecinos, había atacado a su perro, un podenco, y lo constreñía para provocarle la asfixia, por lo que se armó de valor y usó un palo para darle repetidos golpes en la cabeza, y la remató con un adoquín de hormigón...

Y no es el comienzo de un relato corto. Es tan cierto como la fotografía que acompaña a estas líneas o como esa afición quizás desmedida en los últimos años por las mascotas exóticas, tan llamativas cuando apenas son crías, e igual de incómodas y peligrosas al crecer. Ni el Ayuntamiento de Coria del Río ni la Policía Local tienen constancia alguna de alarma o denuncia al respecto. En todo caso, desde el área municipal de Medio Ambiente, tras una primera valoración de la imagen del reptil, indicaron que se trata de "una especie exótica", por lo que descartan que en el paraje exista "alguna colonia".

Por esas fechas, hace un mes aproximadamente, tanto el colegio Josefa Navarro, a cuya espalda fue finada la serpiente, como el instituto Rodrigo Caro, a escasos metros del lugar, apuraban sus últimos días de clase. Si es una pitón -a lo que apunta la fotografía- se trata de un animal susceptible de alcanzar los seis metros de longitud y pesar 400 kilos, y capaz de engullir venados e incluso caimanes. En Coria del Río se habrá estado alimentando de pequeños mamíferos y gorriones.

"Di un respingo al ver a la serpiente, luego me di cuenta de que tenía moscas en el lomo y que estaba muerta, pero imponía", relató ayer el dueño del perro, que prefirió no dar su nombre. El ejemplar en cuestión medía unos dos metros y medio, y los que la vieron, viva o muerta, también se decantan por su origen foráneo e incluso avisan de que puede "haber más".

Los vecinos relataron el acontecimiento con cierta excitación. Pero del mismo modo preferían guardar el anonimato, "vaya a ser que nos ponga una multa la Consejería de Medio Ambiente", según esgrimieron.

 

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