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Matías va al parque andaluz

El presidente andaluz, Manuel Chaves, concluirá hoy en Montevideo, donde aterrizó ayer, su gira oficial de ocho días por el Cono Sur. Una ciudad en la que ya hace una década pudo comprobar los efectos de las primeras ayudas de cooperación que aprobó la Junta y que se remontan a 1990. En total 3 millones de euros con el urbanismo como eje central. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 16:54 h.

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Isabel Morillo. Enviada especial en Montevideo (Uruguay).

Qué comparten Sevilla, Marbella o Montenvideo. ¿El mar? Lo cierto es que el Río de la Plata que baña la capital de Uruguay es más parecido al Mediterráneo malagueño que al Guadalquivir sevillano, pero evidentemente el nexo no es la playa. Habría que rebuscar en las entrañas de las tres ciudades y en el diseño de su futuro y saldría a relucir la Junta y el urbanista Manuel González Fustegueras, que han participado en la elaboración de los planes urbanísticos de todas ellas.

El presidente andaluz, Manuel Chaves, concluirá hoy en Montevideo, donde aterrizó ayer, su gira oficial de ocho días por el Cono Sur. Una ciudad en la que ya hace una década pudo comprobar los efectos de las primeras ayudas de cooperación que aprobó la Junta y que se remontan a 1990. En total 3 millones de euros con el urbanismo como eje central. Un millón aún en ejecución. La colaboración andaluza con Montevideo se remonta a cuando el hoy presidente de la República, Tabaré Vázquez, era alcalde. La primera vez que la izquierda ganó algún poder en este país.

Una buena parte de las ayudas, 220.000 euros, se han destinado a la rehabilitación de viviendas en la céntrica zona del Barrio Sur de la Ciudad Vieja, el proyecto pionero. Allí, la única parte donde vivían descendientes de africanos, los propios vecinos ponen la mano de obra y la administración local y la andaluza pagan a escote los materiales y los proyectos. Se han aprobado 371 préstamos y se han culminado 298 obras. Y además muchos vecinos ha aprendido un oficio y están ahora empleados.

Esa primera intervención hizo a las autoridades locales percatarse de la necesidad de un plan urbanístico para Montevideo, que no tenía. "Supuso un hito importante para un país donde no había ningún planeamiemto y no fue fácil", cuenta Fustegueras, "porque aquí reinaba el modelo americano:se podía hacer cualquier cosa en cualquier sitio". Y de ahí, como ocurre al tirar del rabo de las cerezas, nació después el primer Plan de Ordenación Territorial de Uruguay y su primera Ley del Suelo, aprobada hace sólo ocho meses.

Y ese enjambre de leyes traducido a la vida real arroja esta estampa: Nicolás, Michel, Agustín y Matías, entre los diez y doce años pero con la mirada más vieja y los cuerpos más pequeños que la mayoría de los niños de Sevilla o Marbella con su misma edad, tienen ahora un parque verde donde aporrear el tambor de madera que se pelean por colgarse.

Lo hacen donde antes vivían entre cartones y basura: en el Parque de Andalucía, que es con cinco hectáreas el mayor espacio público inaugurado en Montevideo en los últimos 50 años. Una inversión de 360.000 dólares y el acuerdo de la Junta y el ayuntamiento de Montevideo han propiciado que el cesped sustituya a las chabolas tras realojar a los vecinos.

Ayer Chaves destapó una placa de agradecimiento e invitó a una niña a leerla. Ni ella ni su amiga lo hicieron, aunque cuando la comitiva se dio la vuelta rodeada de antiguos vecinos, la más menuda juntó con esfuerzo las letras: "En agradecimiento al pueblo andaluz...". Y la embajadora de España en Uruguay, Aurora Díaz-Rato, una de las pocas mujeres en el cuerpo diplomático, le devolvió una sonrisa. Al otro lado del arroyo Miguelete que cruza el parque siguen las chabolas. Allí el cesped crecerá pronto.

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