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Matices de un batacazo

Día de reflexión tras el descalabro frente a Andorra. Que Oriola y Porzingis jugasen muy mermados no excusa para el club el desastroso partido. Niegan que no hubiese la prepación mental adecuada.

el 23 dic 2014 / 11:45 h.

Kristaps Porzingis trata de levantarse tras una caída en el partido del domingo. / fotos: Inma Flores Kristaps Porzingis trata de levantarse tras una caída en el partido del domingo. / fotos: Inma Flores Baloncesto Sevilla jugó su peor partido de la temporada en el momento más inoportuno, rompiendo con un descalabro una línea ascendente que parecía destinada a mantener en continuo. En los inicios de la competición el equipo sevillano mostró serios problemas de ajustes y perdió partidos por marcadores abultados, pero la impresión tan desangelada que ofreció el pasado domingo ante Andorra, sin entregarse en pleno al esfuerzo, no tenía precedentes hasta ahora. ¿Relajación por los buenos partidos ante los grandes y la clasificación europea? ¿Dejó el equipo de tener los pies en su verdadera realidad? En la jornada de reflexión, en el club nadie ponía paños calientes al desastre de partido, aunque sí apuntaban que dos jugadores importantes como Pierre Oriola y Kristaps Porzingis jugaron muy mermados por la gripe. El de Tárrega estuvo incluso el sábado, el día antes del partido, con suero y antibióticos en el hospital, y el letón se vio obligado a abandonar la cena de Navidad del club, el jueves, porque se encontraba realmente mal. Pero al margen de esta situación, admiten en las oficinas del San Pablo que el resto de jugadores no tenía excusa para semejante actuación, y más allá de que un día se pueda estar más o menos acertado, lo único innegociable es que no se ponga absolutamente todo en cada partido. Por otra parte, en la entidad de la avenida de Kansas City están convencidos de que el toque de atención que han recibido es contundente y que el equipo va a reaccionar de inmediato. Lo que niegan tanto en el vestuario como en el club es que la preparación mental de un partido tan importante, ante un rival directo, y que tiene como consecuencia que el equipo haya caído a zona de descenso, no fuese la adecuada o, como pareció, ni siquiera existiese. ¿Cuál fue el papel de Scott Roth en este asunto capital? Tanto el técnico estadounidense, también sus ayudantes, e incluso José Luis Galilea se encargaron de apretar a los jugadores en los días previos, haciéndoles ver la trascendencia del duelo, porque había algún síntoma de posible despiste, en un plantel con gente tan joven y con el trajín del viaje desde Málaga a Praga y la vuelta posterior. En este sentido, para todos fue una sorpresa, aunque también admiten que el nivel de los entrenos, por la gripe y ese desplazamiento, no fue el mejor, cuando Andorra estuvo toda la semana preparando a conciencia el duelo. Por cierto que en la expedición andorrana también llamó la atención el pobre rendimiento de Baloncesto Sevilla, y sacaron como conclusión que no tuvieron suficiente respeto al partido, después de ganarle al Barça, y de medirse a un rival que no había ganando fuera hasta entonces. Scott Roth volvió a colocarse en el centro de la diana de las críticas de la afición del San Pablo. Influyó sin duda el pésimo partido de Xavier Thames. Los silbidos a ambos se recrudecían cada vez que entraba o salía de la pista. Hubo pitos incluso para Derrick Byars, que fue de lo poco positivo del choque, junto a Berni Rodríguez, porque la crítica iba contra todos los estadounidenses, que debían si no marcar diferencias al menos tirar del carro al mismo nivel que los principales jugadores. Así, la rotación se le queda realmente corta a Roth, y en días como estos, es más patente. Si no funcionan los de siempre, no hay nada más.

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