Cultura

Matilde Coral recibe el homenaje de una Macarena entregada

La bailaora trianera recibe fue galardonada con el premio Torre de los Perdigones del Distrito Macarena.

el 21 dic 2010 / 19:32 h.

No hay quien pueda con ella. Ni siquiera un temporal como el que ayer en la mañana formaba cataratas en las paredes del Hospital de las Cinco Llagas. Ella misma es un torbellino y por eso se antepuso a los mismísimos elementos para llegar hasta el Hogar San Fernando, donde su amiga y discípula Victoria Herrera la había citado.

Surgió Matilde Coral de entre las aguas del diluvio, entre el trueno del aplauso de una multitud en pie, como si aquello fuera el cierre de una más de sus muchas actuaciones. Pero la cita de ayer era mucho más que todo eso. Era el día en que el Distrito Macarena le otorgó el galardón Torre de los Perdigones. Un premio más, al fin y al cabo, pensarán algunos. Matilde, una trianera pura, no es de esta opinión. "Es lo más humilde y hermoso que puede entrar en mi casa", dijo con emoción en los ojos, "y que me lo den personas mayores y una institución donde todos tienen alegría y a los mayores se les da su sitio".

Y por encima del premio, como el sol radiante del otoño último por encima de los nubarrones, Matilde agradeció sonriente el abrazo de los macarenos, "el pueblo de a pie, que es lo que a mí me interesa". Así lo dijo ella, con la risa sincera de quien se sabe querido en el barrio vecino, porque ella es "villana en su rincón, que es esta Sevilla mía, que la hago mía". Toda Sevilla, "aunque yo haya nacido en Chapina", desde Triana a La Macarena, nunca separada sino "unida por el mismo río".

Hablando de su Triana del alma, Matilde dejó ver su pena de que "los trianeros no tengan su teatro", el que iba a llevar su nombre, a pesar de que "yo tenga una escuela de danza". "Que lo hagan como sea, pero el teatro tiene que estar ahí", sentenció con el genio en sus palabras.

Pero no era día para penas. Victoria Herrera, pupila suya y artífice del homenaje, así lo quiso, así lo dispuso y así fue: "el mejor regalo de Navidad que ella podía darnos, y también el mejor que nosotros, con cariño, podíamos darle a ella".

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