Cultura

Matt Damon no saca petróleo

'Hope', colofón de 'Paradise', la trilogía de Ulrich Seid, le roba protagonismo al intérprete de Bourne en la segunda jornada de la Berlinale.

el 08 feb 2013 / 21:21 h.

Matt Damon. Foto: Alejandro Ávila

Alejandro Ávila (enviado especial)

Se ve que Matt Damon no ha aprendido mucho del fracking durante la producción de Promised Land (Gus van Sant). Y es que, con su vuelta al boli y el papel (desde El Indomable Will Hunting no figuraba como guionista en los créditos finales), no ha sabido sacar petróleo de una historia que daba mucho más de sí. Damon se encarga de dar vida a Steve Butler, un agresivo empleado de una empresa energética que se dedica a persuadir a granjeros de todo el país con el objetivo de extraer el gas que se halla bajo sus tierras. ¿El método? Un peligroso y contaminante proceso llamado fracking. Producida por Participant Media, que nos ha brindado algunos de los documentales sobre medio ambiente más espectaculares y reivindicativos de los últimos años (desde Una Verdad Incómoda hasta Food Inc., pasando por The Cove), el film parece centrarse más en dar una visión poliédrica sobre este espinoso tema ambiental que en construir una historia creíble y atractiva. Damon no logra, en fin, que nos identifiquemos con el dilema moral que atormenta a su personaje (justicia o todo por la pasta) y la película de Van Sant destila al final un tufillo a americanada moralista que huele peor que los productos químicos empleados en el fracking. Si Promised Land era el supuesto plato fuerte de la jornada e "In the Name of" (película de rabiosa actualidad de la directora polaca, Malgoska Szumovska: el abuso de niños por parte de sacerdotes católicos) era el entrante, el sabroso postre lo servía el director Ulrich Seidl con "Paradise: Hope". El autor austríaco ha culminado en Berlín un maratón histórico: estrenar una trilogía por fascículos en el top 3 de los festivales... Cannes, Venecia y la Berlinale. Hope (Esperanza) nos sumerge en la historia de una adolescente entradita en carnes que se enamora del médico de un particular campamento de verano donde el objetivo es que los chicos pierdan peso. Seidl (de cuya filmografía se suele decir que la odias o la amas), nos introduce con delicadeza en una historia llena de humor y ternura que desfila por esa fina línea que traza entre el amor platónico y la pedofilia. Memorable y conmovedora la escena en el bosque donde ella lo guía hasta un claro y allí se funde en sus brazos. Con The Necessary Death of Charlie Countryman(Fredrik Bond), la Berlinale nos reserva para mañana la presencia de Shia Lebouf (el hijo de Indiana Jones en la cuarta entrega) y Til Schweiger (Malditos bastardos), que le darán el esperado aroma hollywodiense a la nevada alfombra roja.

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