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Máximo deterioro de los derechos humanos en Birmania

El deterioro de la situación de los derechos humanos en Birmania (Myanmar) "llegó a su punto máximo" con la aplastante represión de las revueltas lideradas por monjes budistas en septiembre de 2007.

el 15 sep 2009 / 05:33 h.

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El deterioro de la situación de los derechos humanos en Birmania (Myanmar) "llegó a su punto máximo" con la aplastante represión de las revueltas lideradas por monjes budistas en septiembre de 2007, en las que Amnistía Internacional (AI) estima que murieron más de 100 personas.

En su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo AI denuncia las violaciones cometidas por la Junta Militar birmana contra la libertad de expresión, los crímenes contra la humanidad, las detenciones por motivos políticos, las desapariciones forzadas, la tortura y los malos tratos.

Durante cinco días de septiembre, del 25 al 29, el régimen dictatorial ejerció una represión brutal contra las protestas populares pacíficas, motivadas por reivindicaciones económicas debido al deterioro de la situación económica del país y la subida del precio de los carburantes.

De 3.000 a 4.000 personas, entre las que había menores de edad y mujeres embarazadas, fueron detenidas durante las manifestaciones, de las que 20 fueron acusadas y condenadas en virtud de la legislación antiterrorista, y se registraron 72 casos de desapariciones forzadas, según el informe, que indica además que hubo un número no confirmado de muertes de presos bajo custodia.

En los cinco días de aplastante represión contra las manifestaciones "se confirmó la muerte de 31 personas, aunque es probable que la cifra real fuera superior a 100", señala AI en su informe, en el que denuncia la "desaparición forzada" de otros tantos manifestantes y que al concluir el año había en el país al menos 1.150 detenidos por razones políticas.

La líder del partido opositor Liga Nacional para la Democracia (LND), Daw Aung San Suu Kyi continuó bajo arresto domiciliario, régimen al que ha estado sometida durante 12 de los últimos 18 años.

El régimen militar asaltó y cerró monasterios budistas y los monjes fueron golpeados y detenidos como represalia por el liderazgo de los religiosos en las revueltas populares.

Las violaciones sistemáticas y generalizadas del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos que se seguían produciendo en el estado de Kayin "eran de tal gravedad que constituían crímenes contra la humanidad", según AI, que cita entre los abusos la destrucción de viviendas, cosechas, desapariciones forzadas y homicidios de miembros de la etnia karen.

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