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Mayor seguridad para nuestra Semana Santa

La Semana Santa ha pasado como un suspiro. Ocurre así cuando el disfrute supera con creces a los inconvenientes. Y este año, todas las hermandades han podido hacer su estación de penitencia gracias al buen tiempo, lo que ha propiciado una semana plena de procesiones que no se daba desde hace ocho años.

el 16 sep 2009 / 01:16 h.

La Semana Santa ha pasado como un suspiro. Ocurre así cuando el disfrute supera con creces a los inconvenientes. Y este año, todas las hermandades han podido hacer su estación de penitencia gracias al buen tiempo, lo que ha propiciado una semana plena de procesiones que no se daba desde hace ocho años. El buen tiempo también animó a la gente a echarse a la calle a acompañar a las cofradías que han derramado por muchos rincones estampas de emoción y belleza. La crisis no ha hecho mella en el turismo. Al contrario, ha potenciado las visitas nacionales ante la caída de los viajes al extranjero para estos días. La gente, eso sí, ha gastado menos y, por lo datos de Lipasam, ha ensuciado más las calles, lo que debe movernos a una reflexión sobre el nivel de compromiso y concienciación ciudadana. El estreno de la nueva junta superior del Consejo de cofradías ha sido exitoso. Todas las hermandades, salvo excepciones, han cumplido sus horarios y han puesto en la calle sus cortejos sin incidentes destacables. También hay que subrayar la labor de laa delegación de Fiestas Mayores y del servicio de Coordinación Operativa (Cecop), que ha registrado miles de intervenciones, contribuyendo al normal discurrir de la semana. Hay, sin embargo, dos factores que se han reproducido como desestabilizadores. Por un lado la proliferación de las sillitas plegables, que han supuesto un verdadero peligro para la evacuación al impedir el tránsito peatonal entre los cortejos procesionales. Por otro, los ya tradicionales incidentes que se reproducen durante la Magrugada y que este año han vuelto a provocar escenas de pánico, sobre todo en el entorno de la Magdalena. Las fuerzas de seguridad deben tomar medidas contundentes contra los agitadores que 'revientan' la Madrugá así como facilitar la movilidad de la gente en la bulla, limitando el uso de las sillas. Así sólo tendremos que preocuparnos de buscar el mejor sitio para ver las cofradías y disfrutarlas en la calle, sin nada que temer.

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