Local

Mayores de altos vuelos

Si algo no gusta a un paracaidista es que le digan que tiene los pies en el suelo. Para evitarlo, los veteranos echan a volar sus recuerdos, que son un buen sucedáneo de la experiencia real cuando no hay dinero ni edad para ponerse a dar saltos. Las prácticas son los jueves en un bar de El Cerro.

el 15 sep 2009 / 09:07 h.

TAGS:

Si algo no gusta a un paracaidista es que le digan que tiene los pies en el suelo. Para evitarlo, los veteranos echan a volar sus recuerdos, que son un buen sucedáneo de la experiencia real cuando no hay dinero ni edad para ponerse a dar saltos. Las prácticas son los jueves en un bar de El Cerro.

Ya han ido a ver al Cardenal y todo. Son 150 los miembros de la Asociación de Veteranos Paracaidistas de Sevilla y pretenden aumentar la cifra. El colectivo busca avivar los recuerdos de esas aventuras que vivieron una vez y que pretenden no olvidar jamás. Su paso por la brigada los unió, y ésa es la semilla de esta joven asociación sevillana que se fundaba en marzo de 2003 con 30 socios.

A los integrantes de este particular ejército no les faltan sus uniformes, de invierno y de verano, que siempre llevan en todos y cada uno de los actos a los que son invitados. Sus boinas negras son para ellos una reliquia guardada con el mayor celo posible y, en algún que otro caso, una forma bastante gallarda de quitarse edad.

Para muchos, la asociación supone una alternativa de ocio. Han encontrado, además de una segunda familia, una actividad para su tiempo libre, que en el caso de los más veteranos se convierte en algo especialmente valioso y terapéutico. "Aquí ahorramos mucho dinero a la Seguridad Social" dice José García, de 56 años y presidente de la asociación. Se refiere con orgullo a la labor que llevan a cabo y que para los más mayores forma parte de su día a día. "Antes estaban con pastillas y ahora míralos", dice mientras tapean entre cervezas.

Para el presidente, la verdadera misión de la asociación es la convivencia entre paracaidistas. José Manuel Núñez, de 48 años, añade que "las vivencias unen", por lo que buscan compartirlas. José Manuel es uno de los miembros de este colectivo que estaría dispuesto a tirarse de nuevo en paracaídas, algo que sólo le impide el elevado presupuesto. "Es una cara afición" sentencia con melancolía. Esa sensación es precisamente la más abundante en sus reuniones semanales.

Una historia de altura . Si hay alguien que en Sevilla puede entender de la brigada paracaidista, ése es José Peñalosa. Es el caballero legionario paracaidista (denominación oficial dentro del argot militar) más antiguo de la ciudad. Con 77 años de edad, pertenece al segundo curso, ya que entró en la brigada en 1954, el año de su fundación. José estuvo en la guerra de Sidi Ifni.

Cuenta con orgullo, mientras el resto se lo recrimina cada vez que lo hace, que durante una charla de la Universidad de Sevilla sobre Sidi Ifni, corrigió al ponente. Razón: "Yo estaba allí, y eso no era cierto". Esa misma tozudez le hizo aprender a leer y escribir en el ejército. "Hasta entonces los compañeros tenían que escribir las cartas para mi madre", dice con gracia este sevillano del Cerro del Águila.

Orgulloso, José enseña su cartilla militar, sus fotos junto a algunos compañeros e incluso las buenas notas que sacaba en el ejército. Tras licenciarse, Peñalosa fue encargado general de obras llegando a trabajar incluso en el frustrado proyecto del Metro de Sevilla de los años 70.

Aquello sí que fue un salto arriesgado; para haberse matado. Mientras narra la liturgia de lo que ahora tanto añora, recuerda con cariño una medalla de la Virgen del Pilar que aún lleva colgada y sin la que más de una vez se negó a tirarse del avión. Nadie dirá que sus historias no son para dar saltos.

  • 1