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Cultura

«Me gusta darle la vuelta al estereotipo»

La novelista gallega regresa con una nueva obra, ‘Mantis’

el 06 jun 2010 / 18:52 h.

Mercedes Castro
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Tras la buena acogida de su ópera prima, Y punto (2008), la ferrolense Mercedes Castro vuelve a poner como protagonista de sus ficciones a una mujer de armas tomar. Mantis, recién publicada por Alfaguara, es la historia de Teresa Sinde, chef de éxito internacional que atrae de un modo irresistible a los hombres, hasta hacerlos desaparecer sin dejar rastro. "Es una mujer fatal porque el mundo la hizo así", comenta la autora. "Y por otro lado, muchas de las mujeres fatales de la Historia sólo han sido inteligentes, luchadoras y supervivientes. Lo que me gusta es pillas los estereotipos y darles la vuelta".  

Poco a poco, Teresa Sinde va desvelando los más intrincados secretos de su vida y el por qué de sus actos, con grandes dosis de humor negro y de suspense, "pero sin nada de gore. El lector no se va a encontrar ni brazos sueltos ni sangre a borbotones. Me gustan mucho los escritores como Bret Easton Ellis o Chuck Palahniuk, pero esto es otra cosa", dice Castro, quien con anterioridad a su debut como novelista había publicado cosas tan diferentes como una antología de Rosalía de Castro o una edición bilingüe castellano-gallego del Trafalgar de Benito Pérez Galdós.  

Mantis mezcla así de un modo muy logrado muchos géneros, "desde el de aventuras a la novela gótica o la narración romántica a lo Jane Austen", explica Castro. "Los géneros están ahí para que uno cree a sus anchas, y la parodia y el pastiche son super-respetables", agrega la escritora, quien se inspira por igual en el doctor Jeckyll y Mr. Hyde, el Dorian Gray de Wilde o El silencio de los corderos. Pero si hay una inspiración primera en Mantis, esa es la de los cuentos de hadas.  "Esos relatos están llenos de brujas con calderos, de niños perdidos en el bosque... y de comida: la manzana de Blancanieves, la casita de chocolate, etc.", comenta Mercedes Castro. "Por otro lado, es curioso que la cocina siempre haya sido un medio de expresión femenina, hasta hace muy poco. A mi tatarabuela no la dejaban votar, ni leer ni escribir, sólo se movía libremente por su cocina. Sólo cuando la cocina adquiere prestigio social se vuelve cosa de hombres, como ocurrió con los modistos. Que sólo haya una mujer con la estrella Michelín es bastante significativo".

Pero no sólo es el universo femenino el eje alrededor del cual gira Mantis. La diferencia entre el ser y el parecer, los mecanismos del mercado especulativo y el márketing, están también presentes en el fondo de la narración. "La gastronomía, y en concreto esos cocineros mediáticos que luego ves anunciando yogures, son sólo un ejemplo de ese juego de espejos y apariencias en el que ya no sabes nada. yo soy gallega, y para mí la cocina es meter un centollo en agua hirviendo. Tal vez por eso en Galicia no hay cocineros estrella", asevera.

Con Mantis, Mercedes Castro se sacude la etiqueta de escritora revelación y se consolida en el panorama de la narrativa actual, pero mantiene ese talante divertido y un poco escéptico que ya mostraba hace un par de años. "Esto de la literatura está muy bien, y si me da para pagar el castillo en Escocia, como a J. K. Rowling, mejor que mejor", bromea. "La verdad es que todavía vivo de mi trabajo como editora, pero aunque tenga que hacerlo aprovechando los ratitos que mi hija pequeña está dormida, me lo paso como una enana escribiendo".          

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