Cultura

«Me gusta volar y liberarme de las estructuras»

Aunque tiene a sus espaldas cuatro álbumes ya, el joven guitarrista malagueño Daniel Casares no había actuado nunca en Sevilla como cabeza de cartel. Su gran oportunidad en la capital hispalense llegará en los Jueves Flamencos de Cajasol.

el 15 sep 2009 / 17:55 h.

Aunque tiene a sus espaldas cuatro álbumes ya, el joven guitarrista malagueño Daniel Casares (Estepona, 1980) no había actuado nunca en Sevilla como cabeza de cartel. Su gran oportunidad en la capital hispalense llegará por fin esta noche de la mano de los Jueves Flamencos de Cajasol, donde pretende ofrecer el repertorio de su último trabajo hasta la fecha, Caballero.

Acompañado por el saxo y la flauta de Agustín Carrillo, el baile de Sergio Aranda, el cante de Lin Cortés, la segunda de guitarra de José Marín, el bajo de Manolo Sáez y la percusión de Manolo Toro, Casares tratará de ofrecer "un concierto de guitarra moderna con el lenguaje de un chaval de 28 años que intenta hacer las cosas bien", explica.

El repertorio que ha preparado para la ocasión comprende las tarantas que dan título al disco, guajiras, tangos, un solo de guitarra por alegrías, bulerías con baile y un fin de fiesta por rumbas, aunque el propio Casares admite que "habrá mucha improvisación también, porque me gusta de vez en cuando desinhibirme, volar y liberarme de las estructuras del flamenco", agrega.

Casares bebe de fuentes muy diversas, empezando por Paco de Lucía, Vicente Amigo y Gerardo Núñez, y remontándose a los viejos maestros, Montoya, Ricardo, Marchena, Sabicas... Pero, en cualquier caso, reivindica su propio estilo. "Las comparaciones siempre están ahí, si llevo un sexteto es que me quiero parecer a Paco, si miro para arriba es que quiero ser como Vicente... Me gustaría que la gente se parara un poquito a escuchar mi música, y ver qué puede tener ésta simplemente de Daniel Casares".

El músico empezó tocando en la Casa de la Cultura de su ciudad natal, para pasar luego bajo la tutela de Niño Chaparro y El Chino, "un cantaor que tocaba la guitarra como para quedarte boquiabierto", recuerda. Otra figura fundamental en su formación fue Juanito Valderrama, a quien acompañó durante tres años con enorme provecho. "Hace mucho tiempo que me defiendo como guitarrista de concierto, pero para poder serlo antes tienes que formarte en todos los ámbitos", asevera.

A pesar de sus méritos, Casares siente no obstante que en la provincia de Málaga "no hay ni ayuda ni interés" por parte de los organismos hacia el flamenco. "A veces parece que falta iniciativa, pero lo que falta es apoyo. Evidentemente, yo no paro de trabajar, pero en el extranjero", añade el músico, que se prepara para volver en febrero a Nueva York por sexto año consecutivo. Como dato curioso, cabe señalar que Daniel Casares es Hijo Predilecto de una ciudad austríaca con el impronunciable nombre de kosgtchak-Klagenfurt, pero le sigue costando actuar en Málaga.

  • 1