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'Me han dicho de todo, pero ya no puedo más'

Durante 22 años, el tiempo que lleva en el SAS, Francisco ha recibido todo tipo de insultos y amenazas. El pasado miércoles no pudo más. Denunció a una paciente que le agredió verbalmente. El SAS y el sindicato CSIF ya colaboran para que, situaciones como ésta, no vuelvan a repetirse.

el 16 sep 2009 / 07:46 h.

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Durante 22 años, el tiempo que lleva en el SAS, Francisco ha recibido todo tipo de insultos y amenazas. El pasado miércoles no pudo más. Denunció a una paciente que le agredió verbalmente. El SAS y el sindicato CSIF ya colaboran para que, situaciones como ésta, no vuelvan a repetirse.

"Ha sido la gota que ha colmado el vaso". Francisco Javier de Vega lleva toda una vida, 22 años, trabajando en el SAS. Desde 2003, lo hace como administrativo en el centro de salud de La Campana.

En todo este tiempo no ha dejado de recibir, -"como el resto de mis compañeros", explica- los insultos y las amenazas de pacientes "violentos, maleducados o con un mal día". Al carecer de la identificación de éstos, lo único que podía hacer era poner denuncias en el SAS, hasta cuatro. Pero el miércoles pasado ya no pudo más.

Una mujer que esperaba su turno -con el número que se reparte en los centros de salud a la llegada de los usuarios-, quiso saltarse la espera. Francisco Javier, desarrollando su trabajo, le impidió el paso "por respeto al resto de pacientes". La reacción de la mujer fue -además de poner una hoja de reclamaciones- comenzar a lanzar insultos contra el administrativo a los que se sumaron los de su marido.

Tras los hechos, Francisco Javier -que, en esta ocasión, si tenía la identificación de la usuaria- no lo dudó y acudió a la Policía Nacional a poner una denuncia. A ella se ha sumado el sindicato médico CSIF, que está dispuesto a llegar a los tribunales para evitar que "situaciones como ésta no sean lo normal en los centros de salud", como aseguró ayer Fernando Castelló, portavoz del sindicato. El SAS también está estudiando el caso para emprender las actuaciones necesarias. Y mañana Francisco se reunirá con la sección de Prevención de Riesgos del SAS.

Según explica este hombre, que se siente "maltratado", "parece que al ser agresiones de bajo nivel, que no llegan a lo físico, no nos afectan, pero poco a poco, día tras día sufriendo continuas agresiones verbales, acaban por afectarte y así no se puede trabajar". De momento, este administrativo no se ha dado de baja. Quiere, además, seguir trabajando en su mismo centro de salud. Pero quiere hacerlo "tranquilo y sin temor a más conflictos".

Con ésta ya son tres las agresiones denunciadas por trabajadores de centros de salud en los dos últimos meses.

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