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"Me he jugado la vida"

Un sevillano relata su experiencia de ocho días en Haití.

el 29 ene 2010 / 20:48 h.

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El sevillano José Manuel Moreno, juega con un niño haitiano en Puerto Príncipe.


"Han sido ocho días muy duros y hemos pasado mucho miedo, pero ha merecido la pena ayudar". Estas declaración es de José Manuel Moreno, un sevillano de Los Molares que ha estado ocho días en la Puerto Príncipe (Haití) ayudando a las víctimas del terremoto que destrozó el país el pasado 12 de enero y que se ha cobrado hasta la fecha más de 170.000 víctimas.

Moreno lleva más de un año viviendo en Santo Domingo (República Dominicana), donde trabaja para la ONG Progessia, y allí le pilló el terremoto. Rápidamente, se pusieron en su organización a trabajar y a recopilar la máxima ayuda para ir a Haití lo antes posible. A los tres días consiguieron partir un primer grupo de cinco personas en un coche y con varios camiones de ayuda humanitaria. El viaje desde Santo Domingo a Puerto Príncipe fue duro. Más de ocho horas de carretera con la incertidumbre de no saber qué se encontrarían. El seísmo fue devastador y había que tener la mente preparada para ver en directo la desgracia que sólo habían podido ver por televisión. "La diferencia no se puede describir", reconoció el sevillano. Y a esa sensación hubo que sumarle, además, el miedo.

Llegaron de noche, a oscuras. No había iluminación por las calles. El paisaje era desolador y a duras penas consiguieron llegar a la residencia de los Jesuitas en la que establecieron su base de operaciones. Tiendas de campaña para dormir y un edificio que aguantó en pie a duras penas sirvió para guardar los víveres que llevaban para repartir.
Al poco tiempo, una muchedumbre de haitianos desesperados y hambrientos aporreaba con palos y piedras las puertas de la residencia. "Nos hemos jugado la vida por ayudar. Al final conseguimos calmarlos y finalmente nos ayudaron a repartir la ayuda y a protegernos de los saqueadores", explicó el cooperante, que tampoco olvidó las réplicas del terremoto que hicieron temblar de nuevo varias veces el suelo de Haití. "Fue otro de los momentos de más miedo, fue duro la verdad".

El resto de los días que permaneció allí notó cómo el sentimiento de impotencia y rabia iba creciendo en su interior. "El olor de la calle resultaba insoportable, había muchísimos cadáveres en estado de descomposición cubiertos por sábanas, gente atrapada en los escombros y muy pocas excavadores y máquinas para intentar rescatar a más supervivientes".

Moreno, que ocultó a su familia su viaje a Haití para que no se preocupara por él, volvió tras ocho días a Santo Domingo con la sensación de que el aparato logístico de las grandes ONG presenta importantes carencias que retrasa demasiado la ayuda humanitaria. Según precisó, los primeros diez días después del temblor apenas llegó ayuda, y el problema esta en los "intereses políticos" y en la "deficiente logística" que se establece para estas situaciones. Tras unos días des descanso, volverá a Puerto Príncipe para seguir su labor: ayudar.

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