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«Me iré de Sevilla con las maletas vacías, igual que cuando llegué»

La esbelta figura de este hombretón vallisoletano se proyecta sobre los últimos 27 años de la historia de la Iglesia de Sevilla.

el 05 nov 2009 / 11:23 h.

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La esbelta figura de este hombretón vallisoletano se proyecta sobre los últimos 27 años de la historia de la Iglesia de Sevilla. El cardenal Amigo soplará hoy 75 velas, «un motivo para dar gracias a Dios», dice. Su pontificado en la cátedra de San Isidoro está a punto de expirar. El carné de identidad le jubila de su ministerio Desde hoy mismo, el futuro del obispo número 126 de la sede hispalense está más que nunca en manos del Papa Benedicto XVI. Con su sucesor ya nombrado, Amigo aguarda el momento de hacer las maletas para marcharse de Sevilla buscando el sosiego y la paz de algún convento franciscano. Su mejor regalo: que nadie le hable de despedida Perfil

 

-¿Considera extraña su situación? Son muchas las personas que se despiden de usted, pero formalmente aún no se marcha.

-Esto es natural. Al tener 75 años y, según es preceptivo, tener que presentar al Santo Padre el ministerio, es lógico que la gente comience a despedirse de uno. Pero claro, me van a echar ustedes de menos pues a lo mejor dentro de una semana o dentro de cinco años.

-¿Supongo que no debe ser agradable que este periodo de transición, con un sucesor ya nombrado, se prolongue mucho?

-No, no, porque precisamente lo que hemos querido evitar ha sido el carácter de interinidad y unas situaciones de vacío. El caso mío y la sucesión del cardenal Bueno Monreal fue diferente. Fue una razón de enfermedad, el Santo Padre venía enseguida y había que buscar una persona que viniera aquí. Recordando esos momentos históricos, creí que lo mejor era pedir un arzobispo coadjutor para que la transición fuera lo más normal posible.

-¿Prevé que la de monseñor Asenjo será una labor continuista dentro de la diócesis o habrá un giro de timón ?

-El obispo que viene tiene su personalidad y su forma de actuar y, naturalmente, debe actuar con absoluta libertad. Él estudiará aquello que cree que es oportuno que deba continuar y aquello que es oportuno renovar, y esto es muy propio de cualquier cambio de obispo.

-¿Ve a monseñor Asenjo algo más sevillanizado?

-Creo que siempre lo ha estado. Él ha aceptado plenamente Sevilla y creo que Sevilla lo acepta a él. Como es lógico, él quiere mucho a Córdoba. También fue arzobispo auxiliar de Toledo. Después él, en este tiempo que lleva en Sevilla, ha trabajado muchísimo acercándose todo lo que ha podido a las instituciones, a las personas. No puede decirse, cuando llegue el momento, que vaya a ser un obispo que desconozca la diócesis.

-Quizás el aterrizaje de su sucesor en Sevilla ha sido algo accidentado, especialmente en su relación con las cofradías.

-Bueno, yo creo que incidentes tuvimos todos. Yo puedo contar media docena de disgustos la primera semana. Una persona, al segundo día, me dijo: 'Como usted siga haciendo esto, dura aquí dos días'... y, fíjese, 27 años.

-¿Es el sevillano un rebaño difícil de pastorear?

-No. Es un rebaño un poco exigente, que quiere tener todo el día al obispo a su lado. Es una exigencia grata, por otra parte. Le gusta que el osbipo esté cerca, que participe en sus manifestaciones religiososas, en su vida de hermandad, en sus parroquias, en sus catequesis, en sus fiestas y hasta en sus partidos de baloncesto.

-¿El sevillano es más capillita que creyente?

-No, no, no. El sevillano y el andaluz, en general, es un hombre creyente y con una fe mucho más profunda de lo que a veces la apariencia muestra. Se dice: el sevillano es la fiesta, la alegría, los piropos a la Virgen, pero todo esto son tópicos.

-¿Cuándo se sintió más orgulloso de ser arzobispo de Sevilla?

-Cuando canonizaron a Santa Ángela de la Cruz.

-¿Y qué ha aprendido de esta ciudad?

-Muchísimo. Para un sevillano cuenta su fe, su familia, su gente y esto no lo cambia por nada. Éste es el valor más grande que tiene. Después, al sevillano la violencia le repugna en todos los aspectos, desde la violencia estética, es decir, una cosa de mal gusto, hasta la violencia verbal, gestual. He aprendido también el valor que tiene la comunidad, el grupo. Un sevillano no sabe solo ni tomarse una copa, tiene que tomársela con un amigo . En Andalucía, en cualquier ámbito, puede encontrarse uno individualidades de primer nivel, en música, deportes, cultura, política; y sin embargo, creo que no hay región en España que tenga más asociaciones, culturales, deportivas, cofradías... Son contrastes muy curiosos.

-¿Le ha quedado algo por hacer en estos 27 años? ¿Alguna espinita clavada?

-Espinas no, pero deseos de algunas cosas a realizar sí. Me hubiera gustado mucho y trabajé por ello sin conseguirlo el haber tenido un monasterio contemplativo en la diócesis de varones. Tenemos 40 de mujeres, y unos terrenos y unos ofrecimientos, pero por una u otra circunstancia no lo hemos conseguido. También me hubiera gustado más presencia pública de la Iglesia en el mundo universitario, intelectual, en los medios de comunicación y, sobre todo, en los foros de opinión.

-Dígame los tres logros más importantes de su pontificado.

-El haber podido estar cerca de los distintos sectores que forman la vida pública, cultural, religiosa de Sevilla. En todos ellos me he sentido muy agusto y me han tratado muy bien, desde el sector político, instituciones culturales, relaciones con otras confesiones no cristianas o cristianas protestantes, la relación con entidades empresariales, con la Universidad. Otro logro es el habernos convencido de que no hay problema que sea irresoluble y que siempre hay una posibilidad de trabajar. Unas veces lo consigues, otras tardas más, pero no puede uno tirar nunca la toalla. Y después, no sé si lo he conseguido o no, el haber querido trasmitir siempre un mensaje de esperanza en Dios.

-¿Cuál es el reto pendiente que tiene ante sí la diócesis?

-Qué duda cabe que la evangelización, llevar a Jesucristo a todos los rincones de la diócesis. Y todavía nos queda muchísimo. Hay muchos sectores donde tenemos que trabajar intensamente y muchas personas distanciadas, unas por prejuicios, otras por ignorancia, otras porque nunca han estado cerca, otras porque se han marchado dando un portazo y una gran masa de fieles cristianos que necesitan un acompañamiento permanente.

-Hay quien apunta a la formación y dedicación del clero como uno de esos retos.

-Naturalmente que dentro de los parámetros humanos, todo es mejorable. Pero vean ustedes el número de sacerdotes que tienen títulos univeristarios en las Universidades españolas o en Roma y creo, que casi todos los que han pasado por allí lo han hecho con las calificaciones más altas. Si este es un clero mal preparado, díganme ustedes.

-El apogeo de otras confesiones en Sevilla ¿suponen una amenaza para la Iglesia católica?

-Supone un derecho de ser de esos grupos. Igual que nosotros tenemos iglesias en países de casi totalidad musulmana o judía. Supone un derecho de la minoría de tener también sus espacios de culto. La amenaza suele ser el descreído, el violento, pero la persona creyente nunca es una amenaza. La religión debe ser un espacio donde vivan los hombres pacíficos.

-¿Qué se lleva en las maletas?

-No, no. no. Las maletas vacías, igual que vine a Sevilla. Las maletas vacías.

-Sus excelentes relaciones con el poder político han levantado recelos entre los sectores más conservadores de la Iglesia local.

-Yo no me relaciono con el color del carné, sino con la persona que lo lleva y en beneficio de la comunidad humana a la que tengo que servir. Cuando voy a hablar con una persona no miro nunca la cartera: si es rico o pobre o si es del PA, de IU, del PSOE o del PP.

-¿Se considera usted un verso suelto dentro de la Conferencia Episcopal Española?

-Creo que no, lo que ocurre es que en la métrica hay distintos tipos de versos y a lo mejor yo tengo una métrica distinta a la de otros. Pero desde luego no soy ningún verso suelto, sino que en la Conferencia Episciopal hay muchos versos.

-¿Cómo le gustaría que le recordaran los sevillanos?

-Como fray Carlos, simplemente, que así es como me llama la mayor parte de la gente.

-¿Le gusta el sitio elegido por el alcalde para rotular una calle con su nombre?

-Tener una calle en el pueblo donde uno ha nacido o está es grato. Yo quiero mucho al Cerro del Águila y no me desagrada nada.

-¿La implantación de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres ha sido su principal contribución a la Semana Santa?

-No. Ha sido una de las cosas. Una de las principales contribuciones ha sido señalar la importancia y la responsabilidad de las juntas de gobierno. Y después también, el capítulo de la formación y la acción caritativa de las hermandades. Y otro de los temas también ha sido la presencia de la mujer como exigencia social y del Derecho Canónico. Hace años dí la exhortación y creo que es algo perfectamente asumido. Hay todavía algunas hermandades estudiándolo. Son minoría y, en mi opinión, deseando de buscar la puerta para hacer efectiva la integración.

-Todo el mundo se pregunta qué va a ser del hermano Pablo.

-El superior general de los hermanos de la Cruz Blanca ha dicho que el hermano Pablo o cualquier otro hermano estará siempre a mi dispocisión. Pero claro, el hermano Pablo puede tener también otro tipo de aspiraciones, de volver a su comunidad. Precisamente, a primeros de septiembre, hace 25 años que está conmigo y, como es lógico, él adivina hasta mis gestos. En Sevilla él se siente apreciado por la gente.

-¿Cuál es el mejor regalo de cumpleaños que le gustaría que le ofreciera la ciudad?

-El mejor regalo que me pueden hacer es no hablar de despedida.

-¿Le veremos en el futuro alguna vez por aquí?

-No lo sé. Depende de los acontecimientos y de otros factores como el reuma (se ríe).

-¿Aunque sea algún Miércoles Santo en el Buen Fin?

-Y si no me ven con los ojos de la cara, ustedes me verán porque seguro que estaré allí y viendo entrar al Señor de los Gitanos en la Catedral, aunque no me vean físicamente.

Ficha

Nombre: Carlos Amigo Vallejo

Nació en: Medina de Rioseco (Valladolid)

Edad: Hoy cumple 75 años

Otros datos: Es el obispo número 126 de la diócesis de Sevilla.

Vallisoletano de cuna, este espigado franciscano aterrizó en Sevilla en 1982 en sustitución del cardenal Bueno Monreal, que a sus 75 años había sufrido una trombosis. Llegó a Sevilla procedente de Tánger, donde desplegó entre 1974 y 1982 una intensa actividad episcopal promoviendo el diálogo entre las distintas religiones. Durante su largo pontificado en Sevilla, especial mención merecen las dos visitas del Papa Juan Pablo II, una en 1982, con ocasión de la beatificación de Sor Ángela de la Cruz, y la segunda en 1993, cuando el Santo Padre clausuró el XLV Congreso Eucarístico Internacional. Hombre de actitud abierta y dialogante, Amigo Vallejo se ha revelado como un obispo de su tiempo, demostrando una especial sensibilidad por los más desfavorecidos. Nombrado cardenal por Juan Pablo II el día 21 de octubre de 2003, su nombre llegó a sonar con escasas opciones entre los futuros papables. Veintisiete años después de su llegada a Sevilla y con casi 36 años a sus espaldas de servicio a la Iglesia en el ministerio episcopal, el futuro de Amigo Vallejo está desde hoy más que nunca en manos del Papa Benedicto XVI.

 


 

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