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'Me parecería deleznable que existiera cierta 'gloriofobia'

Hace poco más de un año se convirtió en presidente del Consejo de Cofradías tras imponerse en unas disputadas elecciones por un estrecho margen de tres votos. Su primer año al frente de la institución gregoriana no ha sido precisamente un camino de rosas. Ahora apela al concepto de unidad

el 16 sep 2009 / 06:17 h.

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-¿Qué nota le pondría a la gestión del Consejo en su primer año como presidente?

-Dejemos que sean los demás los que la pongan. Yo me limito a decir que no solamente la presidencia sino todos los cargos del Consejo han trabajado muy duro. Y todo el que se atreve a hacer cosas asume un riesgo.

-¿Reconoce algún 'pecado', aunque sea venial, en su gestión?

-Quizás la ingenuidad o la bisoñez, pero no pedirnos esa bisoñez a nosotros, que entramos por primera vez en una institución que conocemos desde fuera pero no desde dentro, sería temerario, irregular. Tenemos un periodo de preparación en el que nos vamos sorprendiendo a diario con cosas que, en el detalle, no las conocíamos. Tenemos que aprender haciendo, y al hacerlo corremos el riesgo de equivocarnos.

-La polémica por la designación del pregonero, la polvareda levantada por el conteo de nazarenos. ¿Hay motivos para arrepentirse de algo?

-A mi modo de ver no tengo motivos serios para llegar a un acto de contrición en ninguna de estas cosas. El pregonero lo nombró la junta superior, y la trastienda de las votaciones siempre ha sido motivo de comentario. Sobre el conteo de nazarenos, conforme va pasando el tiempo hay cada vez más hermanos mayores que me reconocen que es algo que debíamos de seguir haciendo.

-¿Qué justifica el mal ambiente reinante en la última asamblea de hermandades?

-Los encefalogramas planos cada vez existen menos. Debemos de ir acostumbrándonos, sin traspasar esa línea tan difícil de la buena educación, a que la discusión, el cambio de opiniones y la diversidad afloren sin complejos. Nosotros hemos venido aquí a hacer cosas, a realizar una actividad que hemos pregonado previamente y que son bandera de nuestras actuaciones. Todo el mundo no puede estar de acuerdo, naturalmente. Cuando sobre la asamblea pase una nube de tiempo sólo quedará un acta con el resultado de una votación: 2 votos en contra y 8 abstenciones sobre un quórum de más de 100 personas. ¿Fracaso, éxito?

-¿Qué pasará con los estatutos, bandera de su proyecto?

-Tres plenos y una asamblea se han mostrado por unanimidad de acuerdo en que los estatutos que hoy tenemos no valen para nada, son obsoletos. ¿No vamos a ser capaces de hacernos unos estatutos? O me contestan que sí somos capaces, o tengo que dar entrada a palabras que no son gratas para nadie, tales como interés personal, personalismos a ultranza, actitudes poco coherentes, una visión más o menos diferente del concepto solidaridad. Me apenaría muchísimo que no fuéramos capaces de aprobar unos estatutos, y que en los mismos no tengan entrada conceptos tan importantes como el amor y la solidaridad.

-¿Está viviendo su peor momento como presidente?

-No sé los que han de venir. Durante el tiempo que llevo de presidente he pasado momentos gratos y momentos menos gratos.

-¿Ha pensado en algún momento en dimitir?

-Sí, pero por razones que están fuera del mundo de las cofradías. Yo estoy aquí porque quise.

-¿Se ha creado una quiebra entre las hermandades de gloria y de penitencia?

-Ahora sabemos dónde estamos, sin ambages, y éste es el momento ideal, después de habernos dicho lo que queremos decirnos, para partir todos juntos. El concepto de la unidad es básico.

-¿Percibe usted cierta 'gloriofobia' en las asambleas?

-Creo que no. Un sevillano de penitencia difícilmente ha bebido agua de un solo manantial. Normalmente cada uno de esos sevillanos tiene en su corazoncito un rincón para penitencia, gloria y sacramentales. No creo que exista una gloriofobia. Si eso existiera sería deleznable.

-Hay quien le acusa de estar preso de sus compromisos electorales con las glorias.

-No es cierto. Estoy preso con los compromisos de todos aquellos a los que pienso que hay que ayudar porque merecen esa ayuda. Se trata de ayudar al que tiene menos sin quitarle nada a nadie. Eso más que un compromiso es casi un principio moral.

-¿El Sol no irá a la Catedral hasta que no tenga capilla?

-Eso es lo que me prometió su hermano mayor y lo que la junta superior espera.

-¿Seguirá saliendo el Resucitado el Domingo de Resurrección?

-Yo pienso que sí.

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