Cultura

"Me siento como un rellenador de agujeros negros de la Historia"

El novelista Javier Sierra se inspira en la noche que pasó en la Gran Pirámide de Giza emulando a Napoleón Bonaparte para componer su última novela, 'La pirámide inmortal'.

el 27 oct 2014 / 12:00 h.

Nadie sabe si La pirámide inmortal (Planeta) será el libro más vendido del superventas Javier Sierra, pero no cabe duda de que se lo ha pasado bomba escribiéndolo. Respecto a lo primero, cabe destacar que ya va por la cuarta edición –lo que suponen 100.000 ejemplares de imprenta–, algo que en estos tiempos de crisis en el sector es casi milagroso. «La lista Nielsen me coloca disputando los primeros puestos con Paulo Coelho y Ken Follet. España es sobre todo lectora de los extranjeros, así que meter un libro español en esas posiciones de cabeza tiene su mérito», comenta. JAVIER SIERRA Respecto a lo segundo, lo de pasarlo bien, es algo que se intuye solo con leer las primeras páginas de esta novela que tiene mucho de experiencia personal, aunque juega con personajes como Isis y Osiris, Jesús de Nazaret y Napoleón Bonaparte. «Todo empezó en 1995, en mi primer viaje a Egipto, cuando en medio de su parrafada el guía que nos acompañaba contó eso de que Julio César, Alejandro Magno y Napoleón Bonaparte habían pasado una noche en el interior de la GranPirámide. Me intrigó sobre todo el caso de Napoleón, encontré la referencia en su biografía pero los estudiosos no se la habían tomado nunca muy en serio. Él mismo no había dejado más que aquella frase misteriosa, “aunque lo contara, no me ibais a creer”. Así que lo único que podía hacer yo era tratar de imitarlo». Sierra logró el permiso «tirando de hilos alegales, buceando en el submundo de la policía turística, hasta que encontré lo que los astrónomos llaman una ventana de oportunidad», recuerda, pero añade: «Eso sí, no permitían llevar ni cámara de fotos ni vídeo ni nada». Con el único equipaje de una botella de agua, galletas y una linterna «que se quedó sin pilas en seguida», este turolense de 1971 se dispuso a pasar seis horas de oscuridad absoluta y «con el temor permanente de quedarme sin oxígeno», subraya. «Hasta que decidí relajarme y autoobservarme. Sentí que me disolvía en la oscuridad como un azucarillo, y que aquello se parecía a la muerte. Cuando recibí los primeros rayos de sol, tuve la sensación de haber pasado por la muerte y haberla vencido». A partir de esta experiencia, que abordó como periodista pero no pudo publicar por falta de material gráfico, Sierra se dispuso a narrar la peripecia de ese Napoleón aislado en Egipto tras la debacle de Nelson. Los seguidores más fieles de Sierra recordarán que en 2002 publicó El secreto egipcio de Napoleón, que también se inspiraba en aquellas investigaciones, pero esta vez quería centrarse en la noche que el emperador pasó en Nazaret y de aquella otra en la Cámara del Rey de la Gran Pirámide de Giza «¿Cómo sacar un relato original de esas dos potencias, una pirámide sobre la que se han escrito montones de historias y el personaje histórico más novelado?», se preguntó el novelista. Y encontró la respuesta en un golpe de timón a su trayectoria hasta la fecha: «He sustituido los esoterismos por un hallazgo que me parece deslumbrante, y que está en la literatura universal desde el origen de los tiempos, empezando por Isis y Osiris: lo único capaz de vencer a la muerte es el amor. Todo lo anterior que había escrito tenía mucho de la muerte, del más allá, de Tánatos. Me apetecía hacer una novela más luminosa», subraya. «Me siento como un rellenador de los agujeros negros de la Historia», asegura el autor de La cena secreta, para quien este nuevo libro es, curiosamente, una especie de resurrección de El secreto egipcio de Napoleón. «Que aquella novela pase de algún modo por el mismo proceso osiriano no deja de tener su gracia. Digamos que creo en las segundas oportunidades», apostilla.

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