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"Me vi al espejo y sentí mucha alegría. He cumplido mi sueño"

el 04 may 2010 / 19:23 h.

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Rafael, ayer durante su comparecencia.

Un trasplante es como un nacimiento, como el principio de una vida nueva, y así recordará para siempre Rafael la fecha de ayer: 4 de mayo de 2010. Fue cuando los médicos del Virgen del Rocío le dieron el alta después de haber sido trasplantado de cara entre el 26 y el 27 de enero, en una operación que se prolongó durante más de 30 horas. Rafael comenzó ayer su vida con un rostro nuevo: "Cuando me vi al espejo sentí mucha alegría -señaló, con su mano apretada en la de su hermana-. Quiero dar las gracias a la familia del donante porque gracias a ellos he podido cumplir un sueño". Después del alta, a Rafael le espera aún un largo proceso de rehabilitación para recuperar la movilidad y la sensibilidad completa del rostro, pero todo esto irá ocurriendo mientras hace vida normal.


Rafael ha estado ingresado prácticamente cien días en el Virgen del Rocío. Tras ser operado en enero, el 15 de marzo pasó a planta y ayer llegó el momento de recuperar la vida con un sueño ya materializado. "Por eso, quiero dar las gracias también al equipo médico por lo bien que me han atendido, y a mi familia y mis amigos que han estado conmigo en todo momento. Gracias a todos", dijo Rafael, que fue el protagonista absoluto de la rueda de prensa multitudinaria que dio el hospital sevillano para anunciar el alta médica de Rafael.


El trasplantado, el segundo de España -tras uno en el Hospital de la Fe de Valencia- y noveno en el mundo, compareció junto a su hermana, Belén, y su madre, Juana, que estaban emocionados. Belén no dejaba de cogerle la mano, de tocarle en todo momento. Los tres estuvieron junto a dos de los médicos responsables de la intervención, el director de la Unidad de Cirugía Plástica y Grandes Quemados, Tomás Gómez Cía, y el de Cirugía Maxilofacial, David González Padilla. Gómez Cía alabó a Rafael, de quien destacó que "es una persona con mucho valor. Su capacidad de adaptación y de superación ha sido una de las garantías del éxito de la operación".


González Padilla destacó que Rafael "es una persona muy sociable y muy extrovertida", sin embargo, la noche del lunes, cuando ya se acercaba el momento de dejar el hospital y de comparecer públicamente, "estuvo nervioso. Casi no ha podido dormir. Ha estado ensayando las palabras, lo que iba a decir...".


Dos deseos más. Ahora le esperan a Rafael semanas de rehabilitación y volver a la normalidad después de semanas de ingreso hospitalario. Poco a poco, su rostro comienza a obedecerle. En la comparecencia de ayer apenas afrontó tres turnos de palabra: su voz sonaba fuerte pero no era aún suficientemente precisa debido a que apenas puede realizar movimientos labiales, fundamentales para modular la voz.Aún así tuvo tiempo para expresar dos deseos más. "Me gustaría que el Betis estuviera más arriba en la tabla y ascendiera a Primera División", dijo, para esbozar el primero.

Según comentó Gómez Cía, a medida que se recuperaba, los médicos le iban dando permiso para que dejara el hospital durante algún día, sobre todo en el último mes. "Así que él -detalló Gómez Cía- ha aprovechado estos permisos para ir al campo del Betis y ver a su equipo".


"También quiero que dejen en paz a mi familia y a mis amigos y que no nos molesten. Queremos tener una vida normal a partir de ahora", dijo Rafael. Una vida normal con un rostro nuevo para cumplir el sueño de su vida.

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