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Medel, el pit bull domesticado que quiere el Sevilla

Su pasado convulso ha dado paso su presente sereno. Su rendimiento ha mejoradoy está cerca de llegar al Sevilla.

el 24 ene 2011 / 21:22 h.

Gary Medel, durante un partido de Boca.

Gary Medel sigue contando las horas. El internacional chileno se encontraba ayer en Chile a la espera de que el Universidad Católica, club propietario de sus derechos, y el Sevilla se pusieran de acuerdo por la venta del 50% de su fichaje. Al cierre de esta edición, tal acuerdo seguía sin producirse. Ese sigue siendo el fleco que falta para que el fichaje se haga oficial y el jugador vuele a España, según confirmó Fernando Felicevich, representante del futbolista, a este diario. “Los clubes siguen negociando y hasta que no lleguen a un acuerdo no se habrá cerrado. El jugador quiere viajar a España cuanto antes, pero esperamos a que todo quede acordado”.

Si todo marcha como las partes esperan, incluido el futbolista, que en su página web da por hecho que será sevillista, Medel dará el gran salto al fútbol europeo y confirmará su consagración. Una consagración que llegó a estar en duda por unos comienzos tan marcados por su enorme potencial futbolístico como por sus problemas fuera de los terrenos de juego.

Gary Medel, nacido en uno de los peores arrabales de Santiago de Chile, tiene un pasado algo turbio, un pasado que, afortunadamente para él es eso, pasado, desde que se ha asentado y desde que a su vida llegaron sus hijos. Tuvo a dos a los 17 años, su antigua novia tenía 14. Luego llegó su hija Agustina y actualmente espera otro hijo de su actual pareja, Gabriela Acosta.

Pero antes de centrarse Medel protagonizó algunos altercados. En alguna ocasión fue detenido por conducir ebrio y sufrir un accidente con su coche, del que salió despedido por la luna delantera. Otro de los momentos más desagradables de su vida, con el que se cebó la prensa chilena, fue cuando una mujer murió tirándose por la ventana en una fiesta organizada en su casa.

Algunas peleas más, en lugares públicos y otras con compañeros –en el mundial sub 20 de Canadá en 2008 protagonizó algún altercado–, jalonan su historial, en el que también se incluyen otros dramas, como cuando hace un año dieron por muertas a su hermana y a su hija tras el terremoto en Chile. Finalmente, aparecieron, pero otros familiares sí que fallecieron.

Pero todo ello parece haber pasado a mejor vida. Su trayectoria en Boca Juniors da fe de ello. Y sobre todo su papel con Chile. De la mano de Marcelo Bielsa, seleccionador, ha ofrecido su mejor rendimiento y está a punto de dar el salto al Sevilla. Ya sereno, a sus 23 años, tiene todo el futuro por delante.

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