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Medhin, futbolista y albañil antes de estrella en Itálica

El eritreo Teklemarian Medhin ha sido gran protagonista de la temporada de cross en España. Residente en Madrid, el subcampeón del mundo de cross tiene una curiosa historia detrás de grandes sacrificios por seguir los pasos de su compatriota Zersenay Tadese, un héroe en Eritrea.

el 14 ene 2011 / 22:47 h.

Captura de pantalla del tuiter de la policía.

Zersenay Tadese ganó la medalla de bronce en la final de 10.000 metros de los Juegos de Atenas 2004 apenas un año después de que el Tribunal Internacional de Justicia resolviera sobre el conflicto fronterizo, que había derivado en bélico, que Eritrea mantenía desde su declaración como país independiente de Etiopía en 1993. Nunca antes un deportista de este pequeño estado de 120.000 kilómetros cuadrados y algo menos de 5 millones de habitantes había logrado una presea olímpica, y como tal, hubo una explosión de sentimiento nacional que elevó al atleta residente en Madrid a la categoría de héroe y leyenda. Muchos niños eritreos decidieron entonces ser los nuevos Zersenay Tadese, incluido el hermano pequeño del pupilo de Jerónimo Bravo, Kidane, que también estará mañana en la campa de Adriano en Itálica.

Otro fue Teklemariam Medhin, que entonces contaba 15 años y trabajaba como albañil en Hazega, después de que tuviera que aparcar los estudios para sostener a su familia por la enfermedad del padre. Entonces jugaba al fútbol en un equipo de tercera división, y como los estudios, no se le daba nada mal.Pero él quería ser el siguiente Zersenay Tadese, al que ha visto subirse al podio del mundial de cross en cuatro ocasiones, incluido el título en 2007, o ganar cuatro veces el mundial de medio maratón, o colgarse la plata en los 10.000 del Mundial de pista de Berlín en 2009. Medhin dejó el balón y se compró una bicicleta de segunda mano para poder ir de Hazega a Asmara, la capital de Eritrea, al centro de entrenamiento de atletas. Además, por la tarde, iba a otra población para seguir con los estudios. Cada día, hora y media de pedaleo. Se levantaba a las 5 de la mañana y a las 7.30 ya estaba entrenando en el estadio de Asmara, hasta las 10. Sólo podía comprarse un par de bananas y pan que devoraba dando pedales rumbo al colegio, con un alto a medio camino para descansar media hora a la sombra de un árbol. Volvía junto a su familia a las 19.00. Le esperaba su madre con un té. Así, día tras día, hasta que con el apoyo de la Asociación de Atletismo de Eritrea, que había observado sus buenos resultados en algunas carreras locales, pudo competir, por primera vez con la selección en 2006, cuando acabó decimotercero en el Mundial de Cross de Fukuoka siendo júnior, pese a que tuvo que detenerse para colocarse una zapatilla. En 2008 degustó el sueño olímpico en Pekín, formando parte del equipo que lideraba el hombre que le ha servido de modelo, Zersenay Tadese. En 2009 fue Teklemariam el que lideró al grupo eritreo para ganar la plata por equipos en el Mundial de cross de Jordania y, finalmente, en 2010, en Polonia, ya residiendo en Madrid, se colgó una de esas medallas que vio antes en el cuello de Tadese, tras ser subcampeón del mundo.

"Me gusta Itálica. Estuve aquí hace dos años y acabé séptimo. Hay muchas subidas y bajadas, es un poco como mi país", decía ayer en la sede de la Diputación de Sevilla con exquisita amabilidad y educación. "Entiendo un poco el español, pero mejor en inglés". "Llevo seis carreras de cara al Mundial y haré otras dos, no creo que sean muchas. Frente a Ebuya (Joseph) voy uno a uno. En las carrera somos grandes rivales, fuera de ella nos llevamos bien", dijo sobre el pique que han extendido en la temporada española de cross después de su lucha en el Mundial de Polonia, donde el keniano logró el oro que se le resistía a su país desde 1999 (Paul Tergat). Medhin ganó en Atapuerca a Ebuya, y éste se la devolvió en el Cross de la Constitución (Alcobendas). Además, Medhin ha ganado este año en Llodio, Fuensalida (lleva tres triunfos consecutivos) y Oeiras (Portugal), entre otros; Ebuya, en Amorebieta (10 enero) y Campaccio (Italia).

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