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Médicos con pasaporte

Más del 40% de los residentes de este año serán extranjeros.

el 09 may 2010 / 18:07 h.

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Francisco Sandoval, MIR en el Virgen Macarena.
Llegó a España hace cinco años y le queda uno para ser cirujano. Francisco Sandoval estudió medicina en la Pontificia Universidad Católica de Quito (Ecuador) y en su país -donde la carrera dura siete años- trabajó de médico una vez licenciado.

"Pero decidí irme a España para tener la especialidad y el título de cirujano general de aquí, sobre todo por el prestigio". Sandoval, de 33 años, está haciendo el MIR (Médico Interno Residente) en el Virgen Macarena y es uno de los pocos médicos residentes de fuera de la UE en Andalucía.

Según la Consejería de Salud, en la última convocatoria MIR, en Andalucía hubo 917 médicos españoles y 39 extracomunitarios. Esta última era una vía de entrada muy estricta en el sistema sanitario español, sin embargo, esto va a cambiar en la convocatoria de MIR de este año y podrían llegar a ser el 40% del total.

"Son muchos -dice Sandoval-. Cuando me matriculé en la academia de preparación para el MIR, en Oviedo, se decía que había un cupo de extracomunitarios, pero nunca se completaba".

Este año todo ha cambiado porque a los extracomunitarios que se matriculen en las academias de MIR se les concede automáticamente un permiso de residencia por lo que pueden presentarse al examen por la vía de los comunitarios.

"Esto puede hacer peligrar el que unos 2.000 galenos españoles no puedan acceder a la especialidad y, con ello, al mercado de trabajo", según ha alertado el secretario general de Calidad de la Consejería de Salud, José Luis Rocha.

La situación de los MIR, cuando Sandoval llegó al Macarena, era bien distinta, en parte también por razones particulares del hospital sevillano. "Hasta ese año había estado cancelada la formación para residentes de cirugía general, así que los pocos que llegamos no teníamos que pelearnos por entrar en el quirófano", recuerda.

Antes que en Sevilla, Sandoval estuvo en Oviedo siete meses preparando el acceso al MIR, un tiempo que aprovechó para que el Ministerio de Educación homologara su título. "Me vine solo, sin mi mujer y sin mis dos hijas, y fueron los meses más duros de mi vida", añade.

Finalmente, tuvo una buena puntuación: "Ese año las modas fueron oftalmología y oncología, así que pude escoger cirugía general, que era lo que siempre había querido desde que comencé a hacer prácticas en hospitales de Ecuador", explica.

Y así llegó al Virgen Macarena. Los primeros meses estuvo solo en la ciudad pero luego llegaron su mujer y sus dos hijas, que ahora tienen diez y ocho años. Al principio vivieron en Triana, "pero en Ecuador no pasa como aquí: allí los pobres viven en el centro y cuando tienes dinero te mudas a las afueras, a una casa grande, con zonas amplias y con parques, y en Triana no hay parques. Mis hijas los echaban de menos". Así que se mudaron a Tomares y allí viven desde entonces.

Las diferencias entre la sanidad pública de España y la de Ecuador, añade, es la falta de presupuesto de esta última. El problema del sistema público en Ecuador es presupuestario: "Los profesionales sanitarios están tan preparados como aquí, pero pueden faltar materiales básicos, así que hay médicos que están en un hospital en medio de la selva, de la mano de Dios, y operan como pueden", señala. "La sanidad privada es un negocio muy fuerte. Hay hospitales impresionantes", dice.

Sandoval quiere volver cuando acabe su formación. "Vinimos con esa idea. No va a ser fácil. Estamos adaptados y muy bien aquí pero el objetivo es volver, aunque no va a ser fácil. Aquí ya nos están tanteando -añade- y el Gobierno de Ecuador no tiene políticas para incentivar el regreso de médicos formados fuera".

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