Economía

Medio mundo en recesión tras décadas de opulencia

Si hay una palabra que ha protagonizado el año, ésa es crisis. Nunca la economía interesó tanto y a tantos porque no se había vivido una situación tan compleja desde el crack de 1929.

el 15 sep 2009 / 20:29 h.

Si hay una palabra que ha protagonizado el año, ésa es crisis. Nunca la economía interesó tanto y a tantos porque no se había vivido una situación tan compleja desde el crack de 1929. En 2008 las bases del capitalismo se tambalearon, obligaron a tomar medidas impensables y salieron a la luz estafas de película, como la de Bernard Madoff.

Nunca antes dolió tanto el bolsillo ni se leyeron tantas páginas de Economía en los periódicos. El año se va sin dar ni un respiro informativo y no buenas noticias.

El año pasará al recuerdo como el primero en el que medio mundo entró en recesión tras décadas de esplendor, en el que se reconfiguró el mapa financiero y las bases del capitalismo quedaron debilitadas. La palabra crisis fue la más empleada: crisis de liquidez, de confianza, financiera... aunque en España tuvo un ingrediente extra: la del ladrillo.

Quebraron bancos, otros fueron comprados, los Gobiernos tuvieron que intervenir con cientos de miles de millones públicos encima de la mesa, se vieron acciones coordinadas de bancos centrales. Annus horribilis para las bolsas de todo el mundo.

Ya en casa, en España, a la incertidumbre internacional se le sumó el frenazo de la construcción, lo que generó unas listas de paro no recordadas que se acercan irremisiblemente a los tres millones de desempleados. Paro, primer drama, que no el único.

Pero cuando arrancó 2008 era imposible pensar en la dimensión que alcanzarían los acontecimientos. Llegó con la resaca del estallido de las hipotecas subprime (basura) en EEUU. Unos préstamos que se habían concedido de muy alto riesgo y que se habían vendido como un sofisticado producto financiero por medio mundo. La incertidumbre de saber qué entidades estarían enfermas con esos activos tóxicos suscitó en el mundo financiero un miedo sin precedentes que desencadenó un cierre del grifo de los créditos por parte de la banca.

Amanecía un año de elecciones y la economía marcó buena parte del debate. José Luis Rodríguez Zapatero mantuvo una batalla encarnizada para esquivar la palabra crisis de su discurso y sacó de la chistera una efectista medida, los 400 euros, para animar un consumo que comenzaba a mostrarse alicaído, y que supondrán un gasto público de 6.000 millones de euros.

El primer trimestre fue de presagios. Instituciones y organismos apuntaban a que el año no cumpliría las expectativas de crecimiento, pero hasta septiembre nadie planteó la recesión. En abril, el Gobierno español aprobó el primero de cinco paquetes de medidas para capear el temporal. Mientras tanto, se vive una subida sin precedentes de los precios de las materias primas y los alimentos. Se culpa a la especulación y los biocombustibles.

En la economía real, la de los ciudadanos, los precios comienzan a dispararse, el Euríbor no deja de subir y el paro suma y sigue, con máximos en las gasolinas. Julio será un mes de inflexión, al alcanzar la inflación el 5,3%, la más alta en 16 años, el Euríbor el 5,39% y 900 euros más a pagar en la hipoteca y un paro que supera los 2,4 millones de personas. Será también el mes en el que las cuentas del Estado incurrirán, por primera vez en tres años, en déficit.

Y también cuando EEUU acometerá el primero -de muchos- rescates para que no se hundan las dos grandes hipotecarias del país, Fannie Mae y Freddie Mac.

Días más tarde llegará la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, consentida por el Gobierno de Bush, y que aportó más desconfianza a un sistema financiero que, ahora sí, pedía el intervencionismo público.

EEUU sacará adelante un plan de salvación de 700.000 millones de dólares. Europa reaccionará y garantizará los ahorros para evitar una huida en masa del dinero de los bancos y se comprometerá a ayudar al sector a salir del atolladero a cambio de que vuelvan los créditos. Todos echan una mano, incluidos los bancos centrales que, además de inyectar dinero, rebajan su precio, hasta el punto de que en EEUU ya no cuesta nada.

El año acaba con tintes de Hollywood gracias a Bernard Madoff, quien ha estafado 50.000 millones de dólares a través de una sociedad con estructura piramidal.

El miedo se atenúa y se convierte en resignación. Habrá que aguantar el chaparrón que, según los expertos, será más duro en 2009. Hasta ver qué pasa, toca quedarse con lo bueno. Las hipotecas, con el Euríbor en descenso, están dando una tregua; los precios se han moderado (por la bajada del consumo) y las gasolinas, a niveles de hace cuatro años.

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