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Medio siglo de guardias... y multas

La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil suma ya medio siglo trabajando en Seguridad Vial y, en un acto para celebrar sus 50 años, ha querido homenajear a cuatro miembros de la Unidad Piloto. Todos reconocen que las "cosas han cambiado mucho desde entonces con la eclosión de las nuevas tecnologías", pero celebran con orgullo y satisfación el aniversario del cuerpo.
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el 16 sep 2009 / 05:42 h.

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(Vídeo: Lydia Capitán)

"Al principio la circulación era mínima, yo estaba en Badajoz y cuando veía un taxi de Sevilla lo paraba no para multarlo, sino por el gusto de hablar con un sevillano", recuerda José Arboleda Porfidio, uno de los cuatro guardias civiles de la unidad piloto de Tráfico creada en 1959 a los que ayer homenajeó la Delegación del Gobierno. Fue con motivo del medio siglo de vida de la Dirección General de Tráfico y de este germen de la actual Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, que nació cuando en toda España había 250.000 vehículos de cuatro ruedas, el doble de motos y un millón de carros. Hoy hay 32 millones de coches y cinco de motos.

José, trianero de 74 años afincado en Utrera, pasó en el cuerpo 31 años, 27 como motorista, y tiene "las cervicales destrozadas porque las primeras motos no tenían amortiguación y las carreteras eran un desastre". Ni amortiguación, ni parabrisas, ni radio. Las motos llegaron mondas y lirondas y se encontraban a los accidentados cuando iban de ruta por la carretera; nadie los podía avisar, de ahí la importancia de que estuvieran siempre patrullando. "Yo me he recorrido 3,5 millones de kilómetros en la moto", dice con orgullo José. Pero no todo fue bueno: "Lo hemos pasado muy mal. No había medios, se te estropeaba la moto y te quedabas tirado, yo he tenido que empujar la mía 14 kilómetros para volver al cuartel". Las primeras radios llegaron, pero pesaban "una barbaridad".

José recibió ayer un diploma de manos del delegado del Gobierno, Juan José López Garzón, junto a sus compañeros guardias civiles Manuel Espacio Parra, Manuel Hidalgo Peral y Ángel Gómez Morcillo. El primero, apodado Parra, llegó cargado de fotos en blanco y negro o sepia en la que se les veía, muy jóvenes y perfectamente uniformados, "en la Palmera durante el desfile del Día de la Victoria" o en la Alameda, controlando una vuelta ciclista a España.

Eran tiempos en los que no paraban a los conductores para multar, sino para informarlos, ya que no conocían las normas de tráfico. "Había muchos carros con animales, y en la Pañoleta y en Torreblanca parábamos bicicletas con tres encima, porque no cabían más, y menos luz que una vela", dice Parra, de 74 años y con 36 de servicio. Las sanciones de entonces eran por conducir sin carné, "que es como iba casi todo el mundo", o por no tener matrícula o por actitudes peligrosas al adelantar en aquellas carreteras que eran más bien caminos. Son "tantísimos" los atestados que ha hecho que no sabría cuál destacar, aunque recuerda los muchos accidentes que se producían en la carretera de Badajoz, por su mal estado y porque pasaban muchos camiones.

"Ahora no tiene nada que ver, la comodidad que tienen los compañeros es... es otra cosa", dice el antiguo guardia, que ayer se reía recordando que en la promoción inicial que ahora cumple 50 años, enl a que había unos 200 agentes que primero se desplegaron por Madrid y dos años después llegaron a Sevilla, "a la mitad los echaron por daltónicos".

Los cuatro guardias se fotografiaron ayer junto al primer uniforme que usaron, de cuero marrón y con un casco que sólo cubría la parte superior de la cabeza. "Así nos hicieron formar en el patio del Escorial el 10 de julio de 1959, con 30 grados", rememora José, padre de "la primera hija de la Agrupación de Tráfico": Rosario, la mayor de sus cinco hijos, que este año también celebra su medio siglo.

De noche, todos los carros son pardos. "Durante el tiempo que ha durado este acto, la guardia civil de Andalucía habrá realizado 30 asistencias en carretera, porque la media en 2008 fue de 27 cada hora", dijo ayer el delegado del Gobierno, Juan José López Garzón, durante la celebración de los 50 años de la Dirección General de Tráfico. Un vídeo sobre los hitos de este medio siglo recordaba que en los años 60 el lema 'De noche, todos los carros son pardos' se convertía en la antesala de otros más famosos como 'Si bebes no conduzcas' o 'No podemos conducir por ti', y recordaba que la L de los novatos no llegó hasta los años 70; la obligatoriedad del casco hasta los 80 y que a principios de siglo se incrementaron los accidentes por distracciones como usar el móvil o el GPS. Pero López Garzón consideró el cambio más importante el haber pasado de pensar que los accidentes son "una mala lotería" a la actual concienciación ciudadana de que "todos los siniestros pueden evitarse".

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