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Cultura

Medio siglo de 'Psicosis'

El pasado 16 de junio se cumplieron 50 años del estreno en Nueva York de esta película del maestro del suspense, Alfred Hitchcock. Aún hoy, sus imágenes en blanco y negro siguen estando presentes en nuestras retinas.

el 22 jun 2010 / 19:35 h.

Es viernes por la tarde. Una mujer roba 40.000 dólares de la oficina en la que trabaja, un dinero que empleará para fugarse con su amante.

En su huida se detiene en un motel de carretera. Tiene hasta el lunes para que en la oficina adviertan el robo del dinero, pero entonces se arrepiente de todo y decide volver sobre sus pasos. Si lo hace, el lunes nadie habrá notado nada. Liberada ya del sentimiento de culpa, decide darse una ducha pero entonces es asesinada en 45 segundos, más de 70 planos y bajo la música de Bernard Herrmann. Si no le suena es que no ha vivido en este planeta en el último medio siglo. El pasado 16 de junio se cumplieron 50 años del estreno de Psicosis en un cine de Nueva York.

Hitchcock tuvo problemas con la censura: en su país natal, Reino Unido, la película fue clasificada con una X; en Estados Unidos, los críticos denunciaron su extrema violencia y acusaron al cineasta de haber construido una cinta sin lógica: ¿Por qué muere el personaje principal asesinado en la primera mitad del metraje? Pero la película fue un éxito de público y la crítica seguía sin comprender...

En los años 60, un joven cineasta francés llamado François Truffaut se aventuró a entrevistar a Hitchcock para analizar su filmografía. Truffaut fue indagando película a película y así llegó a Psicosis. Preguntó: "¿Podría considerarse un filme experimental?".

La respuesta fue cine puro: "Tal vez. Mi principal satisfacción es que la película ha actuado sobre el público. El argumento me importa poco, los personajes me importan poco, lo que me importa es que la unión de los trozos del filme, la fotografía, la banda sonora y todo lo que es puramente técnico podían hacer gritar al público.

No es un mensaje lo que lo ha intrigado; no es una gran interpretación lo que lo ha conmovido; no era una novela de prestigio lo que lo ha cautivado. Lo que ha emocionado al público era el filme puro".

Hitchcock ha sido el director que más ha exprimido el cine y explorado sus recursos. Sus experimentos tensaban tanto las costuras del celuloide que conseguía romper como si tal cosa el pacto de ficción que el ojo mantiene con la pantalla del cine... Desde sus genuinos cameos hasta momentos cumbres de su carrera, como en Psicosis, cuando hace coincidir de un modo perverso el punto de vista subjetivo de Norman Bates (Anthony Perkins) con la mirada del espectador en el momento en que Bates espía (y así también el espectador...) a Marion Crane (Janet Leight) mientras ésta se desnuda en su habitación.

Esa pulsión de mirar, ese voyeurismo hace la película. Y ante esto nada importa la verosimilitud. Un año antes de Psicosis, Hitchcock había desarollado uno de los finales felices más conscientemente forzados de la historia del cine en Con la muerte en los talones: en un golpe de plano Cary Grant y Eva Marie Saint pasan de estar en el borde de un precipicio y a punto de caer al abismo a encontrarse sobre la cubierta de un yate. Y todo el mundo acabó tan contento.

En Psicosis, el espectador sigue al personaje durante minutos para verlo morir a mitad de película. ¿Y ahora qué? Qué más da. La obra se transforma en la historia de un detective tras la pista de una novia desaparecida, un detective que también morirá inútilmente tras dar con el motel Bates... donde la asesina -la señora Bates...- resulta ser un joven reprimido sexualmente y con doble personalidad que, para matar, se metamorfosea en su propia madre... el retruécano es de proporciones inauditas.

Hitchcock se lo explicó así a Truffaut: "La gente diría: Es algo que no hay que hacer, el argumento era horrible, los protagonistas eran pequeños, no había personajes... Todo eso es cierto, pero la manera de construir esta historia y de contarla ha llevado al público a reaccionar de una manera emocional".

Psicosis es como una película consciente de sí misma, y es un germen claro del cine que surge a partir de los años 70. El legado de Hitchcock es el suspense: dar al espectador más información que a los personajes para incrementar la tensión hasta lograr que se remueva su sillón en la sala oscura del cine.

"¡En Psicosis el público se remueve cuando ve que el coche con el cadáver de Marion no se hunde al principio bajo las aguas del pantano! A pesar de que si se hunde, ¿cómo la van a encontrar?". Así celebraba Hitchcock la fuerza emocional del cine, de su cine.

El manierismo de Brian de Palma (en sus remakes Vestida para matar, Doble de cuerpo), los personajes retorcidos de David Lynch y David Cronenberg, la lectura posmoderna del cine negro que hacen los hermanos Coen (¿no estuvieron Josh Brolin y Javier Bardem de motel en motel en No es país para viejos?) hasta la copia plano a plano que Van Sant hizo de Psicosis son evidentes muestras de la influencia posterior de esta película y del cine de su autor, de cuya muerte se cumplieron 30 años el pasado 29 de abril.

Ocurrió temprano, en Los Ángeles, a las 9.17 horas. Como ha escrito Donald Spoto, "fue en ese momento cuando llegó el final definitivo. Sin intriga, sin violencia".

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