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Medio siglo hilando fino

La calidad y el trato personal son sus señas de identidad. Cuatro generaciones de sastres separan al precursor de esta saga José O`kean Román, del que hoy se encarga del negocio en Plaza Nueva, su biznieto Francisco O`kean.

el 14 sep 2009 / 20:38 h.

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La calidad y el trato personal son sus señas de identidad. Cuatro generaciones de sastres separan al precursor de esta saga José O`kean Román, del que hoy se encarga del negocio en Plaza Nueva, su biznieto Francisco O`kean.

La historia de esta familia se remonta todavía sietes generaciones atrás, cuando el hijo de un marino mercante dedicado al transporte de caña de azúcar y procedente de una pequeña ciudad de Irlanda recala en Gibraltar y se casa con una Malagueña. Estos tienen hijos y nietos, uno de los cuales es José O´kean Román -citado anteriormente como iniciador de la saga- que cambia la tradición mercantil familiar por las tijeras y los patrones.

En 1920 Monta una sastrería en la calle Larios de Málaga, ciudad en la que vive con su mujer y sus seis hijos pero, que más tarde, traslada a la calle Rioja de Sevilla, donde había más posibilidades de negocio, y mandan a uno de sus hijos a aprender el oficio.

Francisco O`kean lo cuenta en el año en que se cumple el cincuenta aniversario de que José M O`kean, su padre "un hombre visionario, se aventurase a abrir una tienda en Plaza Nueva, el primer comercio de una zona que en aquel momento era exclusiva de hoteles, cafeterías.."

"Mi tío abuelo Paco discípulo de Juan Cruz compra una casa-taller en la calle Fernández y González, y mi padre, José M. O´kean Blanco aprende el oficio con él. Es en 1957 cuando mi padre pone la tienda en Plaza Nueva. Diez años más tarde nos vamos a vivir a la calle Dueñas, dejando la casa de Fernández y González sólo como taller. El 2 de Agosto de 1970, esta sastrería arde por completo. Fueron momentos muy duros para todos".

Francisco O´kean demuestra día a día el amor que siente por su trabajo, una profesión artesanal que se encuentra en peligro de extinción. La tienda que actualmente cumple cincuenta años, "se reforma en 1980 pero conserva además de la distribución original, muchas de las estanterías, corbateros...que teníamos en la calle Feria y en Rioja".

No cambiaría de localización, a pesar de que el acceso preocupa a los comerciantes" Y señala que no existe un secreto para el éxito, "contar con buenos clientes que valoren el trabajo bien hecho, el servicio, la garantía y la calidad, propician el boca a boca, que es la mejor publicidad que se puede hacer de un negocio familiar".

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