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Medvédev: "Hay que olvidar las rentas de la vieja URSS"

El presidente ruso apuesta por una profunda modernización del país.

el 12 nov 2009 / 19:53 h.

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Medvédev, ayer durante su discurso presidencial.

El presidente ruso, Dmitri Medvédev, expresó ayer la necesidad de lanzar una profunda modernización económica e industrial del país para dejar de vivir de las rentas heredadas de la extinta Unión Soviética.


"No hemos conseguido abandonar la estructura primitiva de nuestra economía y la humillante dependencia de las materias primas", admitió el líder ruso al presentar en el Kremlin ante el Gobierno y el Parlamento su segundo mensaje anual sobre el estado de la nación. Medvédev subrayó que "el prestigio de la patria y el bienestar nacional no pueden basarse indefinidamente en los logros del pasado", la ya inexistente URSS, de la que Rusia heredó desde la industria del gas y petróleo hasta las tecnologías espaciales y las armas nucleares.


El jefe del Kremlin resaltó que "la costumbre de vivir a costa de las exportaciones frena el desarrollo innovador" de la economía rusa, que "resultó más afectada que otras por la crisis financiera global" y que sigue siendo "vergonzosamente poco competitiva".


El líder ruso criticó así implícitamente a su antecesor en el Kremlin y actual primer ministro, Vladímir Putin, que no consiguió iniciar la modernización del país en sus ocho años de "vacas gordas", pese a que los precios del crudo estaban por las nubes. Aunque consideró "satisfactoria" la gestión del Gobierno actual en tiempos de crisis, Medvédev declaró "inviables" las gigantescas corporaciones estatales creadas por Putin y ordenó a su Ejecutivo reducir la presencia del Estado en la economía.


Los analistas vieron en esta actitud de Medvédev un intento de liberarse de la sombra de Putin, considerado el verdadero hombre fuerte del país y del que el presidente actual fue asesor durante 17 años, hasta que éste lo eligió como su sucesor en el Kremlin. En su discurso, pronunciado ante miembros del Gobierno, diputados y senadores, Medvédev indicó que Rusia, para obtener el "estatus de gran potencia", necesita "una profunda modernización tecnológica basada en los valores y las instituciones democráticas". "En vez de la economía primitiva basada en las materias primas crearemos una economía inteligente que producirá conocimientos, nuevos bienes y tecnologías útiles para la gente", prometió en su intervención, transmitida en directo por la televisión estatal. Y agregó: "En vez de la sociedad arcaica, en la que los líderes piensan y deciden por todos, nos convertiremos en una sociedad de personas inteligentes, libres y responsables".


Sus cinco claves. Medvédev expuso "cinco vectores estratégicos para modernizar el país": Rusia debe ser líder en producción, transporte y empleo de la energía; elevar a un nuevo nivel las tecnologías nucleares; perfeccionar las tecnologías informáticas; disponer de un sistema global de transmisión de información, y, por último, producir medicinas y equipos médicos de última generación. Además, exigió implantar en toda Rusia en cinco años la banda ancha de internet, la televisión digital y la telefonía móvil de cuarta generación, y propuso reducir los 11 husos horarios que tiene Rusia para elevar la coordinación y la eficacia de la economía.


En política exterior, aseguró que Rusia mantendrá su apoyo a la ONU, la lucha antiterrorista y la seguridad europea, pero subrayó que la principal tarea de la diplomacia será contribuir asimismo a la modernización atrayendo al país inversiones y nuevas tecnologías. "Necesitamos capitales, altas tecnologías e ideas innovadoras, y sabemos que también nuestros socios buscan el acercamiento a Rusia para cumplir sus propias tareas prioritarias, por ello nuestra política exterior debe ser exclusivamente pragmática", enfatizó.


Medvédev exigió además continuar el rearme del Ejército y la lucha contra la corrupción y perfeccionar el sistema político ruso, y sugirió una serie de medidas para liberalizar la legislación electoral rusa, criticada por los sectores liberales. Al tiempo, el presidente advirtió a la oposición de que no se escude en la democracia para "desestabilizar el Estado y dividir la sociedad", al señalar que "la consolidación de la democracia no significa el debilitamiento de la ley y el orden".


La prensa critica señaló la víspera que nadie esperaba de Medvédev "cambios radicales", pese a su fama de liberal, y los más escépticos opinaron que en el mejor de los casos solo habrá "retoques cosméticos" según el diario digital Gazeta.ru. Dentro del rígido sistema ruso que Medvédev heredó de Putin, en el país ha caído en picado el interés hacia el discurso anual del presidente del país.

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