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Mel: "Palpo la fe que hay detrás de mí"

"El club entero y los jugadores confían ciegamente en mí. Saldremos de esta situación, además con solvencia", advierte el entrenador del Betis.

el 01 nov 2011 / 12:34 h.

Pepe Mel, en su rueda de prensa de ayer en el estadio.
Pepe Mel compareció ayer ante los periodistas, y por tanto ante los béticos, con un objetivo muy claro. Contra las dudas generadas por la macrocrisis de resultados, mensajes optimistas y contundentes. "Hay que dar la cara, es lo mejor y lo justo. El año pasado, en una situación mucho peor, también lo hice", recordó. También admitió que  "no es normal que el club mantenga la confianza cuando un equipo pierde cinco o seis partidos", pero así ocurre en su caso. "Yo palpo la fe que hay detrás de mí y estoy aquí para decir a la gente que lo vamos a sacar adelante. La confianza que noto en el club me hace estar tranquilo. No tengo la mínima duda de que este equipo saldrá de esta situación con solvencia", espetó. Esta última frase fue repetida con insistencia, quizá a modo de pista de cuál debía ser el titular en los periódicos. "Pero preocupado estoy porque no ganamos; tonto no soy", aclaró.

Sereno y confiado, el técnico del Betis llegó a considerar "innecesario" el comunicado del presidente, Miguel Guillén, en la víspera. "No necesito que el club me dé su apoyo porque lo noto a diario. Me parece que es más para el exterior", reiteró. Tanto soporte convierte su destitución en algo que ni se plantea, claro. ¿Y su dimisión? "Si en un momento pensara que no estoy capacitado, por supuesto que lo dejaría, pero no es el caso porque los jugadores confían ciegamente en mí, el club entero está detrás de mí y no los voy a dejar tirados", enfatizó.

Más de mensajes rotundos. "El Betis me contrató para ascender y subimos siendo campeones. Y me renovó para mantener al equipo en Primera y lo vamos a conseguir. Nuestro objetivo se va a cumplir, como el año pasado. Que los béticos no tengan ni un ápice de duda de que el Betis va a estar en Primera la temporada que viene. Estoy convencido y los jugadores, también. Mis jugadores son buenos, aunque ahora no lo parezcan", reivindicó.

Y hablando de sus futbolistas, Mel aportó un pequeño detalle de qué les dijo ayer, en el reencuentro tras la sexta derrota. "Que me pongan en problemas para hacer las alineaciones", resumió. Luego tuvo buenas palabras para Cañas -"jugará contra el Málaga porque ha estado perfecto"-, Isidoro, Pozuelo -"para mí ya es importante en Primera"-... y Matilla. "Me preocupa que fuese incapaz de sacarse la presión de competir con Beñat e Iriney, pero aparecerá pronto". En general, Mel ve "a gente que se está ganando el puesto a pasos agigantados" y aún confía en no acudir al mercado de enero. "Lo cual no significa que a lo mejor tengamos que ir, pero confío en la gente de abajo porque nos hizo subir", reiteró.

La defensa de sus futbolistas sirvió de introducción para otro mensaje estándar: el discurso a la afición. Como más vale prevenir que curar, Mel solicitó el aplauso de los béticos por lo que pueda ocurrir frente al Málaga. "Pido a la gente que los apoye durante los 90 minutos y que cuando acabe el partido se decante por lo que quiera. Están haciendo un gran trabajo pero no están obteniendo resultados", alegó el míster, que no olvidó expresar su "respeto" por lo que opine "todo el mundo", además de manera muy gráfica y diríase que tremendista. "La afición del Betis, en un 80%, es gente humilde que hace un gran esfuerzo. Nos da vergüenza saber que hay trabajadores que se van de El Sardinero a Sevilla y lo hacen sin un triunfo después de pegarse 1.000 kilómetros para estar con nosotros. Nos da vergüenza, pero queremos pedir otra vez ayuda a la gente", insistió.

El calor del beticismo, de todas formas, no es la medicina para los males del Betis. Mel lo sabe. "La diferencia en Primera es que siete u ocho errores del Racing no los aprovechamos y el que tuvimos nosotros fue penalti y gol. Eso hay que cambiar", detalló. En cualquier caso, al madrileño continúa sin inquietarle el nivel general de los suyos. Al menos el futbolístico. "El fútbol es un estado de ánimo. Se nota cuando eres mucho mejor que el rival en Santander pero fallas y piensas ‘ya empezamos...'. Tenemos que confiar en nosotros mismos", reclamó el técnico, que como mucho se arrepintió de cómo hizo jugar a los suyos frente al Espanyol, lo que de paso le sirvió para reivindicar su filosofía de siempre, el fútbol control y ofensivo. "Después de Cornellá nos fuimos todos derrotados en el marcador y el espíritu. En Santander nos fuimos derrotados en el marcador pero convencidos de que ese es el camino. No podemos jugar a ver qué pasa porque no nos sale, no sabemos", sentenció.

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