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Mel y Rubén Castro, como padre e hijo

El técnico y el delantero vuelven a coincidir después de la salida del primero el 2 de diciembre de 2013. Ambos tienen, ahora, el mismo objetivo que cuando firmaron por el equipo bético en verano de 2010: devolverlo a Primera División.

el 26 dic 2014 / 11:21 h.

La vuelta de Pepe Mel al Betis ha supuesto el reencuentro entre el madrileño y Rubén Castro. Como si de un padre y un hijo se tratara, el técnico y el canario volverán, de nuevo, a compartir vestuario con el mismo objetivo que cuando llegaron en verano de 2010: el ascenso a Primera División. Ambos coincidieron en el Rayo Vallecano, y no se separaron hasta el 2 de diciembre de 2013, cuando el actual inquilino del banquillo bético fue destituido tras el empate en casa (2-2) ante, curiosamente, el equipo de Vallecas. Un partido que Rubén nunca olvidará, pues en sus botas tuvo la continuidad de Mel, si hubiera aprovechado una ocasión clarísima que tuvo, con 2-1, para sentenciar un choque que acabó en tablas. “Le di muchísimas vueltas a esa oportunidad, porque de marcarla Pepe hubiera seguido aquí con nosotros. Habríamos logrado los tres puntos y la gente estaría más tranquila. Con Mel tenía algo especial, me conocía, y conmigo siempre se portó muy bien. Va a ser muy complicado para mí y para todos”, dijo el 24 del Betis días después de que Mel abandonara la entidad heliopolitana. Las vidas de Mel y Rubén se separaron. El primero acabó firmando por el West Bromwich, y el segundo pasó una mala temporada por culpa de las dolencias en la espalda y la cadera, echando de menos a su míster: “No me hacía con otro entrenador que no fuera Pepe Mel. De todos los técnicos que he tenido en mi carrera es el que más ha sacado de mí. Su marcha me afecta mucho porque era un amigo, un padre para mí. Si tenía cualquier problema se lo podía comentar, y él me ayudaba en todo momento. Le echaré mucho de menos, notaré su falta”, añadía, con tristeza, el atacante de Las Palmas. Ahora, casi un año y un mes después, ambos vuelven a coincidir en el Betis, y Mel, ya el día de su presentación, alabó a Rubén: “Es historia viva de este equipo, pues ha batido todos los récords. Lo conozco muy bien y todos saben lo que ha hecho por el Betis. Es más, si no se hubiera lesionado en Manchester ahora mismo no estaría aquí porque nada habría pasado. El Betis seguiría jugando en Primera División y yo habría seguido en el banquillo”. Rubo, como en la última temporada, está llamado a ser clave para el retorno a la máxima categoría del fútbol español, y Mel está convencido de que volverá a sacar lo mejor de un jugador al que le tiene un cariño especial.“Es una persona peculiar, lo conozco desde hace cinco años. Y en esos no he tenido una conversación larga. Hay que saberlo llevar, y es un futbolista enorme y ha batido todos los récords posibles. Es un jugador extraordinario. Me encanta”, añadió el exfutbolista del conjunto heliopolitano, que desde la etapa en el Rayo Vallecano ha sabido explotar las grandes cualidades de un delantero que está demostrando un alto grado de compromiso con el objetivo impuesto por la entidad bética, desde que comenzó la temporada. Ya el pasado domingo, a la finalización del encuentro frente al Racing, Mel bajó al vestuario a saludar a los que ya son sus pupilos, produciéndose ahí el reencuentro entre un padre y un hijo, entre Mel y Rubén Castro, entre un entrenador y un futbolista a los que el destino los ha vuelto a unir al final de La Palmera.

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