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Melancolía en el adiós

Ocho años después, Sevilla volvió a vivir una Semana Santa de plenitud con todas las cofradías en la calle. Aunque los pronósticos advertían de un ligero riesgo de lluvia durante las primeras horas de la tarde, las cuatro cofradías de la jornada cumplimentaron sus estaciones de penitencia resarciéndose del amargo y lluvioso Sábado Santo del año pasado

el 16 sep 2009 / 01:11 h.

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Hasta las ocho de la tarde el riesgo de "lluvia dispersa" era de un 30%. A pesar de los inciertos pronósticos, las primeras cofradías de la jornada, Servitas y Trinidad, se echaron a la calle no sin antes sopesar la decisión en cabildo de oficiales. Se disipaban así las dudas sobre un día marcado por la nostalgia. Por fin, una Semana Santa sin agua.

Los sones de La Muerte de Ases de la suite Peer Gynt enlutan la tarde del Sábado Santo en la collación de San Marcos. Sale el misterio servita, el del Cristo de las rodillas descarnadas y el dolor adulto de la Virgen de los Dolores. La cofradía diseñada por el lápiz de Antonio Dubé de Luque se desliza por Doña María Coronel bajo un cielo encapotado de nubes. Tambores roncos y destemplados para unos pasos con estilo propio. Por la calle Dueñas una niña de corta edad entona la letanía clásica del "nazareno, dame un caramelo (...)" con un tríptico publicitario del Circo Mundial en sus manos. Simbología del relevo de la fiesta. Tempus fugit. El Cristo de la Providencia y la Virgen de los Dolores transcurren por última vez por la Carrera Oficial antes de su anunciada restauración. Dentro de unos días abandonarán San Marcos para mudarse al Instituto de Patrimonio. Por el palquillo de la Campana se deja ver el pregonero de la Semana Santa, Enrique Henares, quien horas antes se había cortado la coleta como costalero bajo el palio del Gran Poder. Acompaña al cortejo servita una representación de la hermandad del Cristo de la Corona. El nuevo manto de la Virgen de la Soledad, bordado en oro sobre terciopelo negro, contribuye a envejecer un palio de cajón de extraordinaria belleza. Hasta las zonas lisas parecen formar parte de su enredado dibujo. Un manto singular para un paso con personalidad propia. La cofradía cuida hasta el más mínimo detalle: servidores de librea delante de sus pasos, escalera forrada de terciopelo y, cerrando el cortejo, el preste, revestido con capa pluvial, y luciendo bonete.

El recuerdo a la figura del ex hermano mayor de La Trinidad, Pepe Gómez, fallecido el pasado otoño, está muy presente en la estación de penitencia de los nazarenos de escapulario con cruz trinitaria. Tambores destemplados y sones de Requiem para la entrada en Campana del misterio del Decreto, abrochada después con los compases cigarreros de la marcha Sagrado Decreto. Excelente la sonoridad sinfónica de esta banda que está cumpliendo su 30 aniversario. El sudario que pende de la cruz del Cristo de las Cinco Llagas abraza, por efecto del viento, la silueta del Crucificado de Álvarez Duarte y acaricia el rostro de la Magdalena. La alfombra de claveles que sirve de monte al Calvario de la Trinidad aparece parcheada de lirios. Delante del palio de la Esperanza de la Trinidad, una representación de la Policía Local rinde escolta a su Patrona. La vara dorada del que fuera hermano mayor cruza, terciada, el respiradero que cincelara el maestro Seco Velasco. El palio de la Esperanza trae hasta la Campana el último aliento de cofradía de barrio. Desde las azoteas del edificio del Ocaso una petalada da la bienvenida a la Carrera Oficial a la dolorosa de Astorga. Es la única lluvia que ayer se materializó sobre Sevilla.

Una capilla musical desgrana ecos lastimeros ante la alegoría del Triunfo de la Santa Cruz. El paso de la Canina se levanta al tercer golpe de martillo de un llamador instalado en la zambrana delantera de las andas. Tras el esqueleto de San Gregorio, el desfile multicolor de las representaciones de las hermandades de penitencia. Como casi siempre, no hay pleno. De vísperas, faltan los nazarenos del Cristo de la Corona (de acompañamiento con Los Servitas); del Domingo, faltan El Amor, La Paz y San Roque; del Lunes no acuden Santa Marta, Vera-Cruz y Las Penas; del Martes, Los Javieres y Santa Cruz; del Miércoles, sólo falta El Cristo de Burgos; Los Negritos, Las Cigarreras, Quinta Angustia y Pasión son las ausentes del Jueves; Silencio y Calvario de la Madrugá; mientras que del Viernes no acuden representaciones ni de La O ni de Montserrat. Cierra esta parte de la comitiva la representación del Consejo de Cofradías, en la que por vez primera se integran dos mujeres: Maruja Vilches y Milagros Ciudad. Un coro entona cantos litúrgicos ante el paso de la Urna. Tras el Cristo Yacente, los componentes de la Banda Sinfónica Municipal lucen corbata negra en señal de duelo. Diecinueve niños revestidos de alba y roquete portan en sus manos o sobre cojines los atributos de la Pasión. El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, y el cardenal Carlos Amigo integran la presidencia de un cortejo que por designación directa del Rey preside el teniente general de la Fuerza Terrestre, Virgilio Sañudo. En correspondencia, es la antigua Banda del Soria 9 la que este año acompaña, aunque a mucha distancia, al paso del Duelo.

En el órgano de la parroquia de San Lorenzo suena la marcha La Soledad de Pedro Morales mientras la última cofradía de la jornada se desparrama por las calles adyacentes a su templo buscando el camino que le conduce a la Campana. Ya a esta hora de la tarde el riesgo de precipitaciones ha desaparecido por completo e incluso luce de nuevo el sol. La Cruz de Guía soleana asoma por la plaza del Duque y llena de melancolía este inicio de la Carrera Oficial, adonde hace sólo una semana llegaba envuelto entre la algarabía infantil el cortejo de La Borriquita. El último paso del Sábado Santo atraviesa el adoquinado de la plaza de la Campana. El teniente de hermano mayor de la Real Maestranza, Alfonso Guajardo-Fajardo, figura de chaqué en la presidencia. Una saeta lanzada a pie de calle, junto al palquillo de la Campana, remarca la máxima que esta cofradía siempre ha mantenido: "Soledad de San Lorenzo (...)/ eres la paloma blanca/ divino broche de oro/ que cierra la Semana Santa". ¿Saeta reivindicativa?

¿Habrá sido éste el último Sábado Santo con cuatro cofradías? Las dudas se despejarán en menos de un año: el 28 de marzo de 2010 será Domingo de Ramos.

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