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Memoria del paredón granadino

La Asociación de Memoria Histórica pide a Cultura que proteja la tapia del cementerio en el que fueron fusiladas 3.970 personas.

el 26 may 2010 / 21:34 h.

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La Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH) entregó ayer a la Delegación de Cultura en Granada un informe detallado sobre las 3.970 víctimas de la Guerra Civil que fueron fusiladas en la tapia del cementerio de San José para que se proteja el lugar.

 

Del total de víctimas documentadas, 594 se enterraron en el camposanto granadino como desconocidas, sin nombre y sólo con referencias al sexo y la edad, según los datos recogidos por el historiador y vicepresidente de la asociación, Rafael Gil Bracero, fundamentalmente del Registro Civil de Granada, pero también de los consejos de guerra, diligencias militares y de archivos locales. El 90% fueron fusilados durante la guerra civil, si bien la última muerte en la tapia documentada data de 1956. Gil Bracero insistió en que probablemente en el cementerio fueron fusiladas muchas más personas pero la documentación ha sido "esquilmada" o "destruida".

La intención de la asociación, según su presidenta Maribel Brenes, es que la Junta proteja el muro del cementerio, donde aún pueden verse los disparos del pelotón de fusilamiento, y se recuerden los nombres de las víctimas dentro de los propios muros del camposanto, descartándose la exhumación masiva.

El delegado provincial de Cultura, Pedro Benzal, informó de que los técnicos redactarán durante un mes un informe en el que recomendarán la posible manera de proteger el lugar, atendiendo a los motivos históricos ofrecidos por la AGRMH. Ese informe será entregado a la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería, que será la que tendrá que dar el visto bueno a la protección, que conllevaría que cualquier actuación en la zona tendría que contar con el visto bueno de Cultura.

Una de las víctimas fue el edil socialista Juan Fernández Rosillo, de la corporación municipal del 1936. Su hijo Gabriel Fernández Valladares, de 80 años, relató ayer que su familia lleva muchos años de "silencio" y tuvo que soportar la incautación de sus bienes. Gabriel conserva tres piezas dentarias de su padre, que su hermano arrancó de su cadáver y explicó que un enterrador y un ex compañero de su padre que estaba en el pelotón de fusilamiento explicaron a su madre dónde fue enterrado.

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