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Memoria e ignorancia

En Bruselas encontré hace años una inscripción en una iglesia cercana a la Gran Plaza: recordaba que había sido destruida por el Duque de Alba y la firmaba una asociación llamada La memoria de los sitios.

el 15 sep 2009 / 16:39 h.

En Bruselas encontré hace años una inscripción en una iglesia cercana a la Gran Plaza: recordaba que había sido destruida por el Duque de Alba y la firmaba una asociación llamada La memoria de los sitios. La otra tarde nos acercamos Chevi Dorado, un cámara y yo hasta el Palacio de las Dueñas dispuestos a contar la historia de aquella casa para Me alegra verte, de Localia. Estábamos, naturalmente, en otoño pero parecía que era Viernes Santo, y unas horas antes de la salida de La Mortaja, porque la gente iba y venía por aquella calle como si fuera la de las Sierpes. Paseantes jubilados de las 5 de la tarde, recaderos remolones y matrimonios de turistas con o sin niños pululaban de arriba para abajo.

Los azulejos del arco que corona la puerta eran la memoria de las hazañas de la Casa en las banderas arrebatadas a los enemigos de siglo en siglo; ofrecían el contrapunto a la mala fama que en Flandes saca a la luz sus trapos de incendios, muertes y devastaciones. Detrás de la verja y delante del caserón se abría el jardín, el patio de la infancia de Sevilla y el huerto donde maduraba el limonero de Antonio Machado, el sitio donde él recuerda cómo su padre, Demófilo, aun joven, lee, escribe, hojea sus libros y medita. Aquí nació el volumen que por primera vez recopiló los cantes flamencos, el que les dio carta de identidad en la poesía.

Siempre cada uno ha contado la feria y las guerras según le iban, pero siempre han de contarse. Cuando ese público, arremolinado en torno al portalón, insensible al arte e ignorante de la Historia, que, al vernos llegar o intentar encontrar el ángulo bueno, sólo le interesaba preguntarnos si es que iban a salir la Duquesa y su novio, he añorado el día en el que entré en aquella iglesia de Bruselas, he sentido que era parte de una sociedad inculta.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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